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El Festival Perelada acogerá el próximo 5 de julio el estreno absoluto de Genius Loci, una creación del director de escena Rafael R. Villalobos y el contratenor Xavier Sabata, que propone una experiencia escénico-musical basada en la obra The Lost Garden (1912) de Jörn de Précy.
El espectáculo, estructurado en cinco cuadros, combina repertorio británico de cinco siglos con instrumentos antiguos, electrónica, voz y artes visuales, para ofrecer una reflexión sobre la relación entre el individuo y el espacio que habita. La propuesta se enmarca en el compromiso del festival con la creación contemporánea y la hibridación de lenguajes escénicos.
Con dirección musical de Dani Espasa, Genius Loci cuenta con un elenco artístico formado por Xavier Sabata (voz), Jonas Nordberg (archilaúd) y Liam Byrne (viola da gamba y electrónica), junto al artista visual Cachito Vallés.
La dramaturgia, escenografía, vestuario, iluminación y dirección escénica han sido concebidas por el propio Villalobos. La obra parte del concepto clásico del genius loci para construir una experiencia sensorial que apela a la memoria, el deseo y la introspección, proyectando una visión simbólica sobre la belleza, la decadencia y el mundo contemporáneo.
Publicado en TLM
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Ver: Rafael R. Villalobos
El recital dramatizado fusiona repertorio británico de cinco siglos con voz, instrumentos antiguos, electrónica y artes visuales para recrear la esencia de un jardín perdido.
El próximo 5 de julio, el Festival Perelada acogerá el estreno absoluto de Genius Loci, una propuesta escénico-musical ideada por el director de escena Rafael R. Villalobos y el contratenor Xavier Sabata –dos figuras ya habituales del festival ampurdanés–, que nace como una reflexión poética y filosófica sobre la relación entre el individuo y el espacio que habita y que es también “un viaje iniciático al paraíso que llevamos dentro”, tal y como ha explicado hoy el director artístico del festival, Oriol Aguilà, en el acto de presentación de la pieza.
El espectáculo se inspira libremente en el singular libro The Lost Garden (1912) del enigmático autor Jörn de Précy, una obra híbrida entre ensayo, autobiografía y fábula mística, que plantea una crítica a la racionalización del mundo moderno y defiende el valor espiritual de los jardines como último reducto de libertad y contemplación.
Aguilà ha explicado que, como siempre, en este encargo del festival han dado “carta blanca a los creadores”, en este caso a Villalobos y Sabata, quienes hace más de dos años, cautivados por la obra de De Précy, le propusieron el proyecto.

Sábado 5 de julio a las 22:00 hs | Castell de Peralada
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El director del festival confesó que este año el ciclo “sale de su zona de confort habitual con propuestas que tienden más de lo habitual al descubrimiento, más híbridas en cuanto a lenguajes artísticos, al diálogo entre distintas artes”.
En esto han tenido mucho que ver el resto del equipo artístico, que forman el músico y actor Jonas Nordberg (archilaúd), que actúa junto a Sabata, el músico Liam Byrne (viola da gamba y electrónica) y el artista visual Cachito Vallés.
Partiendo de un espíritu evocador, Genius Loci se erige como una divagación corpo-musical en cinco cuadros —Tiempo, Espacio, Materia, Antimateria y Genius Loci— que no están delimitados de esta manera en la obra original, estructurados a partir de un repertorio musical británico que abarca casi cinco siglos, con obras de Dowland, Purcell, Vaughan Williams, Eccles, Britten y Daniel Purcell, entre otros.
El objetivo no es ofrecer un recital convencional, sino construir un paisaje sonoro y visual en el que la música, el gesto y la luz se convierten en instrumentos al servicio de un discurso escénico que quiere emocionar, sacudir y hacer reflexionar.
La propuesta, concebida como una égloga contemporánea, cuenta con un trío de intérpretes singulares: Xavier Sabata, contratenor, asume el papel de vehículo narrativo y vocal; el sueco Jonas Nordberg, al archilaúd, aporta la textura sonora de la cuerda antigua; y Liam Byrne, a la viola da gamba y la electrónica. Genius Loci conecta pasado y presente con una paleta tímbrica única.
Todo se despliega dentro de un universo escénico creado por el propio Villalobos, responsable de la dramaturgia, la dirección escénica, el vestuario, la iluminación y la escenografía, con el acompañamiento visual de Cachito Vallés.



Rafael R. Villalobos explica que el texto original “habla de un jardín que viene a ser una analogía del mundo actual. Greystone –el jardín que en realidad construyó el aristócrata De Précy–, es la excusa para hablar de un montón de cosas que le dan miedo al autor, como el rearme del mundo, la destrucción de la naturaleza o la tecnología sin control, entre otras. Miedos muy humanos”.
Villalobos ha explicado que ha tratado de extraer la esencia del texto, que ha escrito en castellano, y otorgarle una poética distinta de la original. La propuesta se ha ido construyendo en los ensayos, explorando en profundidad todas sus posibilidades.
Por su parte, Xavier Sabata ha explicado que proyectos como este son los que tienen sentido para él “porque me hacen sentir co-creador, como se sentían los intérpretes de lírica en tiempos anteriores, y eso derivó en ejecutores, un rol que no me interesa a estas alturas. Rafa (Villalobos) da espacio para existir, para crear y para que ese diálogo creativo sea productivo”.
El espectáculo parte de la idea del genius loci, ese espíritu protector de los lugares que los romanos identificaban con una presencia invisible que dotaba de alma a los espacios. Esta noción se convierte en hilo conductor de una experiencia sensorial que invita al espectador a perderse dentro de un jardín —tanto físico como interior— donde la memoria, el deseo, el misterio y la soledad se dan la mano.
Villalobos plantea así una dramaturgia fragmentaria, sin una narración lineal, pero cargada de simbolismo, en la que el recorrido por los distintos cuadros resuena como un viaje emocional y metafísico a través de las fuerzas que configuran el mundo y la experiencia humana.
El laudista y actor Jonas Nordberg, que ha confesado estar más familiarizado con la danza contemporánea que con el teatro, además de la música, dice que “no sabíamos hasta dónde podríamos llegar. Ha sido un proceso divertido y agradezco muchísimo la confianza que han depositado en mí”.
En el espectáculo, Sabata representa el papel del ideólogo y constructor del jardín, mientras que Nordberg es la mano ejecutora, quien concreta las ideas de su compañero escénico. Son dos personas que se sienten solas y analizan cómo afrontar la vida, según Villalobos, que explica que “cuando el personaje de Nordberg habla, que lo hace poco, sube el precio del pan. Es categórico”.
Por su parte, el artista Cachito Vallés expone que “el espacio escénico está vivo, es un cuerpo más y como tal se comporta, transformándose. Es como una gran instalación hecha con materiales industriales, de modo que nadie espere un jardín bucólico, aunque sean materiales vivos”. Se trata de un espacio que también tiene un punto apocalíptico, acorde con los miedos que manifiestan los personajes.
Este estreno supone también la culminación de un encargo del Festival Perelada, fiel a su compromiso con la creación contemporánea y la hibridación de lenguajes. Genius Loci no es solo un concierto, ni una ópera de cámara, ni tampoco una pieza de teatro musical; es, en palabras de sus creadores, “una invitación a pensar la belleza, la decadencia y la memoria desde el silencio de la naturaleza”, a través de una propuesta que rehúye cualquier etiqueta y apela directamente a la sensibilidad del público, con una mezcla orgánica de lenguajes escénicos.
Este proyecto supone también una nueva colaboración entre Villalobos y Sabata, dos artistas que han destacado por su inquietud estética y su capacidad para abordar los repertorios antiguos desde una óptica contemporánea, sin perder la esencia expresiva que los define. La complicidad entre ambos se traduce aquí en una puesta en escena austera pero intensamente cargada de significado, donde cada gesto, cada sombra y cada nota hablan de una manera distinta de concebir el arte como reflejo de la vida.
Con Genius Loci, el Festival Perelada ofrece un espectáculo que no solo seduce por su belleza formal, sino que interpela al espectador desde una inquietud muy presente: ¿cómo recuperar el vínculo perdido con la naturaleza, con la memoria y con nosotros mismos?
Un concierto que, como el jardín de De Précy, solo puede entenderse si uno se pierde en él, con todos los sentidos abiertos y la predisposición a dejarse atravesar por lo intangible.
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