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El Auditorio Nacional de Música acogerá el viernes 20 de febrero a las 19:30 horas la interpretación de la Petite Messe solennelle de Gioachino Rossini, a cargo del Coro Nacional de España bajo la dirección de Miguel Ángel García Cañamero.
Este concierto forma parte del ciclo Satélites de la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE), dedicado a proyectos de música de cámara y formaciones reducidas.
La obra, compuesta en 1863 y considerada una de las creaciones sacras más destacadas del compositor italiano, será interpretada en su versión original con acompañamiento de dos pianos y armonio por Sebastián Mariné, Sergio Espejo y Daniel Oyarzabal.
La propuesta rescata la esencia íntima y espiritual de la partitura, poniendo en valor el refinamiento vocal y la expresividad del Coro Nacional de España dentro de un formato fiel al planteamiento original de Rossini y a los objetivos artísticos del ciclo Satélites.
Publicado en TLM
Ciclo Satélites
Daniel Oyarzabal
La formación coral ofrecerá la versión original de la partitura, con acompañamiento de pianos y armonio, dentro del ciclo Satélites.
El viernes 20 de febrero a las 19:30 horas, el Coro Nacional de España tomará el relevo de la Orquesta y Coro Nacionales de España en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música con la Petite Messe solennelle de Gioachino Rossini, bajo la dirección de Miguel Ángel García Cañamero, titular del conjunto coral.
Compuesta en 1863, tras más de tres décadas de silencio operístico —desde el estreno de Guillaume Tell en 1829—, la obra pertenece a la última etapa creativa del compositor italiano y se inscribe dentro del conjunto de piezas que él mismo denominó con ironía péchés de vieillesse («pecados de vejez»).
Lejos de cualquier decadencia, estas páginas revelan a un Rossini depurado, introspectivo y dueño de un lenguaje que sintetiza la experiencia teatral acumulada durante toda una vida.

Martes 17 de febrero a las 19:30 hs | Auditorio Nacional de Música
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La Pequeña misa solemne ocupa un lugar singular dentro de su producción. Concebida sobre el texto completo del ordinario de la misa, la partitura combina la solemnidad litúrgica con una escritura vocal de extraordinaria expresividad, una elaborada arquitectura formal y un refinado sentido teatral que nunca abandona al compositor.
El equilibrio entre recogimiento espiritual y brillantez melódica, así como la atención minuciosa al fraseo y al color armónico, sitúan la obra entre las creaciones sacras más personales del Romanticismo.
Rossini la escribió originalmente para coro mixto, cuatro solistas y un reducido acompañamiento de dos pianos y armonio, formación destinada al salón parisino de la condesa Louise Pillet-Will, donde tuvo lugar el estreno en 1864.
Años más tarde, en 1867, el propio compositor realizó una versión orquestal, aunque siempre manifestó su predilección por la concepción camerística primigenia, cuya intimidad favorece la claridad del discurso vocal y la transparencia del entramado polifónico.
La interpretación que ahora presenta el Coro Nacional de España recupera precisamente esa plantilla original. Los músicos Sebastián Mariné y Sergio Espejo asumirán las partes de piano, mientras que Daniel Oyarzabal estará al armonio, en una disposición que subraya el carácter íntimo de la obra y sitúa el protagonismo en la riqueza tímbrica y expresiva del conjunto coral.
La escritura coral, exigente tanto en afinación como en matiz dinámico, encuentra en esta versión un espacio idóneo para desplegar toda su sutileza.
El concierto se inscribe en el ciclo Satélites, iniciativa de la OCNE que desde hace trece años traslada los principios artísticos de la temporada sinfónica al ámbito de la música de cámara y las pequeñas formaciones.
Este proyecto permite a los músicos y cantantes de la institución desarrollar propuestas de formato más reducido, ampliando la perspectiva programática y ofreciendo al público lecturas complementarias del gran repertorio.
La cita del viernes brindará, así, la oportunidad de escuchar una de las páginas sacras más singulares del siglo XIX en un formato que respeta la concepción original de Rossini y pone en primer plano la excelencia artística del Coro Nacional de España, protagonista absoluto de una obra que conjuga espiritualidad, teatralidad y una inconfundible elegancia musical.
La partitura exige del conjunto una especial atención al equilibrio entre las secciones y a la claridad del entramado polifónico, especialmente en los grandes números corales del Gloria y el Credo, donde la alternancia entre recogimiento y brillantez reclama precisión rítmica y una articulación flexible.
En este sentido, la interpretación en su versión original favorece una escucha más nítida del diálogo interno entre las voces, permitiendo apreciar con mayor detalle la sutileza armónica y la delicadeza de los contrastes dinámicos que Rossini dispuso con minuciosa intención expresiva.
Al mismo tiempo, la presencia del armonio y los pianos refuerza el carácter casi doméstico de la obra, concebida para un espacio privado antes que para la solemnidad de una gran sala sinfónica.
Esa dimensión íntima no resta trascendencia al discurso, sino que acentúa su profundidad espiritual, situando al oyente en una experiencia de proximidad sonora que potencia el protagonismo del texto litúrgico y la pureza del canto coral.
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