Contexto de la noticia
En la tercera Edición de Pascua del Festival de Peralada, el estreno de Responsoria Hebdomadae Sanctae de Bernat Vivancos se convirtió en un acontecimiento central, interpretado por el Coro de la Radio de Letonia bajo la dirección de Sigvards Klava.
La interpretación, en la iglesia del Carme, alcanzó niveles de refinamiento y emotividad extraordinarios, destacándose el simbolismo del apagón final y la fidelidad de Vivancos al texto original de Victoria.
La obra, resultado de seis años de dedicación, reafirma la apuesta del festival por la música contemporánea de inspiración espiritual.
Por la tarde, el barítono Benjamin Appl y la orquesta Vespres d’Arnadí ofrecieron un programa de música barroca alemana y centroeuropea de notable riqueza expresiva, incluyendo obras de Bach, Zelenka y Telemann.
El alto nivel interpretativo de los artistas y la cuidada selección del repertorio contribuyeron a la excelencia de una jornada que marcó un hito en esta edición de Pascua.
Publicado en TLM
Ver: Vespres D’Arnadí
Ver: Festival de Pascua de Peralada presenta una experiencia única de música y espiritualidad
Con música e interpretación de belleza radical
La tercera Edición de Pascua del festival ha vivido hoy su punto culminante con el estreno absoluto de las conmovedoras Lecciones de Tinieblas Responsoria Hebdomadae Sanctae.
El concierto protagonizado hoy por el Coro de la Radio de Letonia, dirigido con maestría por Sigvards Klava, que ha interpretado los responsorios para el Oficio de Tinieblas de Semana Santa compuestos por el barcelonés Bernat Vivancos, Responsoria Hebdomadae Sanctae, pasa desde este momento a formar parte con letras de oro de la historia del Festival Perelada, en este caso de la Edición de Pascua del ciclo.
Resonará durante mucho tiempo en la mente de los presentes el último responsorio, Sepulto Domino, interpretado con toda la potencia de un instrumento que ha rozado la perfección como es el coro letón.
Tras sellar el sepulcro de Cristo y colocar a los soldados, a medianoche en punto en Peralada, se ha hecho una oscuridad total en el ábside de la iglesia del Carme y los últimos compases que lamentan la muerte de Jesús han sido interpretados a oscuras por el coro, a la luz de una sola vela y, antes de extinguir su llama, ha sonado un tañido de campana que ha quedado suspendido en una densa atmosfera emocional. Silencio absoluto, emotivo.
Al público le ha costado recomponerse antes de aplaudir con entusiasmo a la formación letona y al compositor catalán, visiblemente emocionado.

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Vivancos, que ha debutado en Peralada, ha explicado siempre que ha tenido la oportunidad que, con 11 años, en su primer año en la Escolanía de Montserrat, el director de la formación durante 45 años, el padre Ireneu Segarra, lo incluyó en el grupo que grabó las Lecciones de Tinieblas de Tomás Luis de Victoria, Officium Hebdomadae Sanctae, conocido desde la realización de un documental sobre su figura como “El compositor de Dios”.
Aquella experiencia vital, que lo transformó siendo aún un niño, es la génesis de lo que se ha vivido hoy en la iglesia del Carme: una verdadera catarsis espiritual provocada por una música bella, esencial, luminosa, verdadera y genuina, interpretada con una perfección y refinamiento estremecedores.
Una obra cocinada a fuego lento


Seducido por los responsorios de Victoria, Vivancos ha estado cocinando a fuego lento sus Lecciones de Tinieblas —tardó 6 años en completar la obra—, respetando de manera rigurosa el texto original de Victoria y emulando al maestro de capilla del Renacimiento español, es decir, teniendo en cuenta la relación de la composición musical con el texto sagrado.
Esta conexión, que fue lo que sedujo a Vivancos, la ha trasladado a su obra: un conjunto de 9 responsorios musicalmente esenciales, aparentemente sencillos sobre la partitura, pero de una interpretación compleja y difícil, solo al alcance de formaciones como la letona, que es una referencia mundial en el ámbito de la música polifónica y que ayer lo demostró con creces, ofreciendo una interpretación excepcional.
Una de las obsesiones del compositor catalán es que la pieza transmita “verdad”, por eso consideró que debía ir en busca de lo esencial al abordar la composición de las lecciones, poniendo más atención en la espiritualidad que en la adscripción religiosa de la obra.
Esta búsqueda de la esencia de los responsorios ha llevado a Vivancos a construir una obra para seis voces —dos sopranos, alto, tenor, barítono y bajo— y la única irrupción de un instrumento: tres toques de campana al inicio de cada uno de los tres nocturnos y uno al final: Jueves Santo (Feria Quinta in Coena Domini), Viernes Santo (Feria Sexta in Parasceve) y Sábado Santo (Sabbatum Sacrum).
Cada nocturno cuenta con un preludio en forma de canto gregoriano que cuatro miembros del coro han interpretado desde el fondo del ábside: Ubi caritas para Jueves Santo, Crux fidelis para Viernes Santo y Attendite Domine para Sábado Santo.
Esto añadía texturas a la pieza, así como el cambio en la disposición del coro en el segundo responsorio del tercer nocturno, Aestimatus sum, donde varios intérpretes también cantaron desde el fondo del ábside.
El foco puesto en la dimensión espiritual


Conociendo las intenciones del compositor, se entiende la calidad etérea y la dimensión espiritual de lo que se ha vivido hoy en la iglesia del Carme. El público ha podido seguir el concierto con el texto en sus versiones en latín y catalán, incluido en el programa de mano a petición del propio Vivancos, quien consideró que la experiencia debía ser cercana a la operística, en cuanto a la comprensión de lo que ocurre en escena, en este caso en el ábside de la iglesia.
El Coro de la Radio de Letonia, que Sigvards Klava dirige desde 1992, ha hecho gala de una sonoridad cristalina, homogénea y extremadamente precisa, pero a la vez cálida y expresiva.
Su capacidad técnica les permite afrontar repertorios extremadamente complejos, desde polifonía renacentista hasta las texturas más sutiles y atmosféricas de la música del siglo XXI, como son las Lecciones de Tinieblas que hoy han tenido su estreno absoluto.
Ha habido momentos verdaderamente estremecedores, como el segundo y tercer responsorios del primer nocturno —Judas mercator pessimus y Una hora—, que narran la horrorosa traición de Judas Iscariote y el consiguiente lamento de Cristo por la traición, pero también por la cobardía de sus discípulos.
Más tarde, a medianoche, las cortinas del templo podrían haberse rasgado de arriba abajo, porque el público salió tan impresionado como si hubiera ocurrido. Una velada memorable.
El festival ha reafirmado con este estreno su intención de convertirse en motor de creación contemporánea, favoreciendo que los creadores de nuestro país tengan su espacio y su escaparate. Esta tendencia, que ya se ha iniciado desde hace algunos años en la Edición de Verano del festival, tiene su continuidad en la de Pascua.
Este año ha sido Vivancos, que ha tomado el relevo del compositor reusense Joan Magrané, quien en la edición del año pasado protagonizó otro brillante capítulo de la historia del festival con el estreno absoluto de sus propios responsorios, Tenebrae Responsoria (Feria Sexta in Parasceve), para dos voces, una pequeña orquesta dirigida por Francesc Prat (GIO Symphonia) y un violonchelo, en este caso Pau Codina, que estuvo sublime.
Intenso viaje por el barroco alemán y centroeuropeo


La jornada se ha iniciado por la tarde con la magnífica actuación del barítono alemán Benjamin Appl (Ratisbona, 1982), acompañado por la orquesta Vespres d’Arnadí, que hacía su segunda aparición en esta Edición de Pascua del festival, bajo la dirección de Dani Espasa.
Appl y Vespres d’Arnadí han protagonizado un concierto con un programa cuidadosamente seleccionado que ha propuesto al público un viaje profundo por algunos de los pasajes más expresivos y espirituales del barroco alemán y centroeuropeo.
Lejos de ser una simple sucesión de arias y fragmentos orquestales, la propuesta se ha construido como un relato sonoro que ha alternado la recogida contemplación con momentos de gran fuerza expresiva.
La velada se ha abierto con la sinfonía que inicia la cantata Nach dir, Herr, verlanget mich, BWV 150 de Johann Sebastian Bach, una obertura marcada por una atmósfera de búsqueda y anhelo, que ha establecido el tono introspectivo del concierto.
A continuación, el barítono ha interpretado Dulde dich, una pieza poco conocida de Philipp Heinrich Erlebach, pero cargada de sensibilidad y refinamiento expresivo, que ha permitido apreciar la claridad de la dicción y la capacidad de matiz que caracterizan las interpretaciones de Benjamin Appl.
Emotividad contenida y orquesta brillante

Uno de los momentos más destacados ha sido cuando Appl ha interpretado Incipit Lamentatio de Jan Dismas Zelenka, un compositor de fuerte personalidad que aquí se muestra profundamente conmovedor al musicalizar las lamentaciones del profeta Jeremías. Appl ha transmitido la tensión contenida y el dramatismo del texto bíblico, con una expresividad intensa pero nunca excesiva.
A continuación, se han escuchado varios fragmentos de cantatas de Bach, como Es ist vollbracht (BWV 159), breve pero cargada de significado, y las sinfonías de Ich hatte viel Bekümmernis y Ich habe meine Zuversicht, en las que la orquesta ha brillado, sobre todo en los pasajes más delicados.
La selección de la cantata Die stille Nacht, de Telemann, ha aportado un contraste sutil, con una escritura menos densa que la de Bach pero de gran capacidad evocadora. La voz de Appl ha lucido especialmente en el retrato de Jesús en el Huerto de los Olivos, con un fraseo delicado y una emotividad contenida.
El clímax emocional ha llegado con Gebt mir meinen Jesum wieder, extraído de la Pasión según San Mateo, un aria que siempre golpea por su crudeza y belleza, ya que recoge el arrepentimiento de Judas, que rechaza las monedas recibidas e implora que le devuelvan la libertad a Jesús.
Para cerrar el concierto, la cantata Ich habe genug (BWV 82) ha sido un verdadero canto de despedida y aceptación, y ha supuesto el colofón de una nueva experiencia de recogimiento y belleza en la iglesia del Carme de Peralada. Para agradecer la larga ovación del público, Appl ha interpretado el aria How willing my paternal love, del oratorio Sansón, compuesto por Georg Friedrich Händel (1685–1759).
La jornada de mañana en el Festival Perelada vuelve a ser de doble sesión. Por la tarde a las 18:00 hs, el violonchelista Pablo Ferrández, acompañado del pianista Luis del Valle, interpretarán un programa con piezas de Bruch, Beethoven, Brahms y Rajmáninov, mientras que por la noche a las 22:30 hs, la formación coral Cantoría volverá a instalar la iglesia de la Carme un ambiente de recogimineto bajo el título de Membra Jesu Nostri, compuestas por el danés Dietrich Buxtehude (1637-1707).
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