Audición Comentada Online – Las cuatro estaciones de Vivaldi

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Toda la Música | Audición Comentada Online   Las cuatro estaciones de Vivaldi

Décima Primera Audición Comentada Online

Antonio Vivaldi no necesita presentación, y su composición más conocida, las Cuatro estaciones, tampoco, ya que quizá se trata de una de las obras de música clásica más escuchadas de todos los tiempos, pero en esta nueva sesión de Audiciones Comentadas Online, Yrene Echeverría nos contará algunos datos no tan conocidos sobre el autor y su obra.

Antonio Vivaldi, violinista y compositor italiano, probablemente recibió sus primeras lecciones musicales de su padre, aprendiendo con él a tocar el violín. Más tarde se ordena sacerdote, pero al cabo de un tiempo ha de renunciar al ejercicio de su ministerio debido a una enfermedad de tipo respiratorio.

El mismo año que se ordena sacerdote, obtiene el cargo de profesor de violín en el Conservatorio femenino de La Pietà, en Venecia, uno de los muchos orfanatos para niñas que se crean en esta ciudad en esta época para ofrecer a las jóvenes sin posibilidades económicas la oportunidad de desarrollar un oficio y apartarlas así de la mendicidad o incluso la prostitución.

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Octubre, 2020

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Vivaldi era además, en este Conservatorio, director de coro y maestro de conciertos, gracias a lo cual puede dar a conocer su música instrumental, aprovechando esta oportunidad de componer para un grupo experimentado de solistas, coro y orquesta. Su función implicaba, además de la docencia, la adquisición de ciertos instrumentos para sus alumnas y la dirección de la orquesta y su famoso coro. Pronto comienza a recibir encargos y sus obras fueron solicitadas por algunos de los editores más importantes de toda Europa.

Los cuatro conciertos para violín solista y orquesta llamados Las Cuatro Estaciones están llenos de efectos sonoros imitando los sonidos de la naturaleza y las vivencias propias de cada una de las estaciones del año.

Además, cada uno de los movimientos está acompañado de una serie de textos en los que Vivaldi nos explica exactamente qué es lo que estamos escuchando, complementando así los sonidos de los instrumentos con el lenguaje escrito, haciéndonos saber que en determinado momento el sonido que escuchamos es el soplar del viento, o un pájaro trinando, o incluso una tormenta con sus rayos y sus truenos imitados perfectamente por los instrumentos de la orquesta.

Audición Comentada Online
Las cuatro estaciones de Vivaldi

Por Yrene Echeverría de www.elviolin.com

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Amsterdam Sinfonietta – Janine Jansen violín.

Ver el concierto completo

Primavera

Fragmento de 00:04 a 01:44 - Primer movimiento

“La primavera ha llegado y jubilosos los pájaros le dan la bienvenida con sus felices canciones y los arroyos con el soplido de los vientecillos fluyen con suave murmullo”

Una alegre melodía llena de energía nos recuerda que es primavera. Toda la orquesta liderada por el violín solista ejecuta esta conocida música con la que Vivaldi nos muestra la alegría por la llegada de la primavera. Podemos escuchar el eco, un efecto característico de la música del barroco que consiste en repetir dos veces la misma melodía, la segunda vez a un volumen mucho más bajo.

Más tarde dos violines ejecutan una serie de trinos, una combinación sonora que recibe este  nombre por su similitud con el sonido del canto de los pájaros, y con la que el compositor nos muestra precisamente eso: pájaros cantando y piando alegres en primavera. Volvemos a escuchar parte de la melodía inicial para a continuación oír una melodía mucho más sinuosa con la que Vivaldi nos muestra cómo el viento se agita y el arroyo fluye.

“El cielo se cubre de oscuro manto, truenos y relámpagos anuncian tormenta. Cuando pasa, los pájaros vuelven con sus armoniosos trinos”

Una serie de notas repetidas en el registro grave nos dan la sensación de truenos que resuenan en el cielo, y unos sonidos que rápidamente ascienden hacia los agudos simulan los relámpagos que iluminan el cielo. La tormenta se ha desencadenado.

Volvemos a escuchar la melodía inicial para indicar que la tormenta ha pasado, y de nuevo los pájaros vuelven a trinar alegres.

Con las melodías características de este movimiento volvemos a sentir la alegría de la llegada del buen tiempo.

Fragmento de 03:30 a 05:33 - Segundo movimiento

“Y en el prado, lleno de flores con el suave murmullo de las hojas y plantas el pastor duerme, con su fiel perro al lado”

El movimiento comienza con una repetitiva melodía que vamos a escuchar durante todo este fragmento, y con la cual Vivaldi está representando el murmullo de las hojas mecidas por el viento. Es un sonido que invita a descansar, a relajarse y a adormecerse, que es precisamente lo que hace el pastor, representado por la melodía del violín. Se trata de una melodía de notas amplias y sonidos sinuosos, sin altibajos ni sorpresas que puedan perturbar el descanso.

También estamos escuchando unas insistentes notas en las violas, dos sonidos que se repiten cada poco tiempo, y que en este caso nos recuerdan al ladrido desganado del perro del pastor que dormita a su lado.

Fragmento de 06:03 a 09:56 - Tercer movimiento

“A los alegres sonidos de una rústica gaita, ninfas y pastores danzan cuando la primavera surge con toda su brillantez”

Un ritmo bailable nos anuncia la danza de los pastores que bailan acompañados de una gaita, instrumento pastoril que Vivaldi imita asignado cada uno de sus sonidos característicos a una sección de la orquesta: a los violines les asigna la melodía principal, la que los gaiteros ejecutan soplando como si de una flauta se tratase, y a los violonchelos les asigna el segundo sonido característico de la gaita, una nota grave, larga y sostenida.

Verano

Fragmento de 10:23 a 13:06 - Primer movimiento

“Bajo el inclemente sol del verano, languidece el hombre y el rebaño, el pino arde. El cuco comienza a cantar y, a la vez cantan la tórtola y el pinzón”

Una melodía lenta y pausada nos da la bienvenida al tiempo caluroso del verano. La sensación de arrastrar las notas, de sonidos que descienden como cayendo a cámara lenta, de notas amplias que se extienden hasta el límite, nos inducen un sopor propio de los días más calurosos del verano.

De pronto la música se anima y escuchamos cantar al cuco, con sus dos notas características.

Tras el cuco volvemos a sentir el sopor del verano y a continuación escuchamos otros dos pájaros, en este caso una tórtola y un pinzón, para imitarlos Vivaldi vuelve a emplear el recurso del trino musical.

“Una dulce brisa sopla, pero los vientos comienzan a librar súbita batalla. Y el pastor llora porque sobre su cabeza pende la pavorosa tormenta y su destino”

Una serie de notas rápidas en el violín nos hacen sentir una ligera brisa que de pronto se transforma en un viento agresivo que amenaza tormenta. Tras sentir de nuevo la calma y el calor del verano escuchamos el lamento del pastor, una profunda melodía en el violín, llena de giros descendentes, en la que podemos sentir la angustia del hombre que sabe que la naturaleza no le va a dejar descansar. Tras el lamento del pastor volvemos a escuchar a la orquesta interpretando la batalla de los vientos que soplan furiosos.

Fragmento de 15:41 a 17:52 - Segundo movimiento

“A sus cansados miembros les es hurtado el descanso por miedo a los relámpagos y a los opresivos truenos y por el furioso enjambre de moscas y moscones”

El pastor se sigue lamentando porque prevé la inminente tormenta, pero en esta ocasión Vivaldi añade algunos sonidos más: el acompañamiento de violines y violas consta de una serie de notas repetitivas que simulan un enjambre de moscas que no dejan de acosar al hombre.

El lamento se ve interrumpido varias veces por un recurso que ya conocemos del concierto anterior: los truenos ejecutados con los sonidos graves de la orquesta.

Fragmento de 17:54 a 20:28 - Tercer movimiento

“¡Ay! Su miedo es bien fundado. Hay truenos y relámpagos en el cielo y el granizo abate las orgullosas espigas de trigo”

Los truenos que se anunciaban en el movimiento anterior desencadenan en una furiosa tormenta en la que se involucra toda la orquesta. Los truenos están representados de nuevo con los sonidos más graves, los relámpagos con destellos de sonidos agudos, y en esta ocasión Vivaldi añade una serie de golpes sonoros, unas notas con más intensidad que se repiten imitando el granizo que cae sobre el campo de trigo.

Otoño

Fragmento de 21:00 a 22:05 - Primer movimiento

“El aldeano celebra con canciones y danzas la alegría de la buena cosecha”

Vivaldi deja sentir de nuevo su carácter alegre y optimista con este movimiento en el que está representando una fiesta de aldeanos que celebran que la cosecha ha sido abundante. Como en cualquier fiesta, la celebración incluye danzas, bailes, canciones, comida y bebida.

El ritmo enérgico de la orquesta, con acentos marcados y un ritmo bailable, nos hace sentir aún más el ambiente festivo.

“Y llenos del licor de Baco acaban su jolgorio con el sueño reparador”

Una serie de notas oscilantes en el violín representan a un aldeano que ha bebido más de la cuenta y se tambalea con paso vacilante. Mientras la fiesta sigue podemos escuchar al aldeano cada vez más titubeante, tropezando y cayendo mientras los demás continúan con la diversión.

Tras una serie de pasajes en el violín en los que la música se vuelve cada vez más inestable, finalmente escuchamos una tranquila melodía que nos indica que el borracho por fin ha sucumbido al sueño.

Volvemos a escuchar una vez la música que representa el jolgorio de la fiesta y con ella termina este primer movimiento.

Fragmento de 26:10 a 28:34 - Segundo movimiento

“Todos dejaron de cantar y bailar, ya que el aire suave les complace y la estación invita a disfrutar un dulce sueño”

Los sonidos del clave dan paso a un suave tutti orquestal de notas largas y melodías amplias que nos indican que la fiesta hace tiempo que acabó y ahora los aldeanos descansan mecidos por la brisa otoñal.

“De madrugada los cazadores con sus trompetas de caza, escopetas y perros abandonan sus hogares”

Escuchamos una marcha enérgica acompañada de sonidos que recuerdan trompetas, notas repetidas que nos hacen pensar en la llamada de una trompa de caza.

El ambiente es alegre, los cazadores se enfrentan a una jornada en la que esperan cobrar varias piezas importantes y la música transmite su optimismo. Aparece una pieza, representada por el violín solista, y los cazadores siguen su rastro persiguiéndola por el bosque.

“La bestia huye, ellos siguen su rastro. Aterrorizada y cansada por la barahúnda de escopetas y perros y herida intenta débilmente escapar, más exhausta, muere”

El violín solista representa el animal herido que intenta huir, cada vez más desesperado pero cada vez con menos fuerza. La orquesta representa a los cazadores que prosiguen su marcha y disparan sus escopetas y armas de caza.

El violín interpreta una melodía que tiene cada vez menos ímpetu, hasta que poco a poco la melodía va desapareciendo, momento en que el animal finalmente muere. Los cazadores celebran la pieza marchando alegres de nuevo de vuelta a casa.

Invierno

Fragmento de 32:06 a 35:10 - Primer movimiento

“Congelados y tiritando en la helada nieve, en el fuerte soplar de un viento terrible, corren dejando huella a cada paso, castañeteando los dientes a causa del excesivo frío”

Una serie de notas cortas que se repiten, interpretadas por los instrumentos de la orquesta que se van sumando poco a poco, nos dan la sensación de estar tiritando en medio del frío, avanzando cada vez más deprisa para llegar cuanto antes a nuestro destino.

El solo del violín cambia la escena y ahora nos parece percibir cómo resbalamos en el hielo, en medio de una ventisca, ya que la melodía que está interpretando tiene una sonoridad inestable y angustiada. La orquesta continúa con el efecto de tiritar, pero la marcha cada vez es más rápida, hasta que escuchamos una serie de notas rápidas seguidas de unos acentos, que imitan nuestras pisadas y las huellas que vamos dejando en la nieve.

Tras la intervención del violín escuchamos una serie de notas rápidas en la orquesta que imitan el castañetear de dientes en medio del paisaje helado. Todo el movimiento tiene un carácter inestable y angustioso que refleja a la perfección una caminata bajo la ventisca invernal.

Fragmento de 35:21 a 36:57 - Segundo movimiento

“Pasan los días apacibles y felices en el fuego mientras fuera la lluvia lo empapa todo”

Una amable melodía en el violín refleja una caldeada habitación en la que descansamos junto a la chimenea. Por debajo de esta melodía estamos escuchando unos sonidos poco habituales en los instrumentos de cuerda frotada: se trata del pizzicato, es decir, las cuerdas suenan al ser pulsadas con los dedos como las de una guitarra, en lugar de pasando el arco por ellas.

Este efecto sonoro recrea en nosotros la sensación de gotas de lluvia golpeando el cristal de la ventana.

Fragmento de 37:00 a 37:54 - Tercer movimienot

“Caminan por la nieve con lento pisar. Van atentos por miedo a caer, pues al ir deprisa se resbala y se cae”

El violín de nuevo nos recuerda a un paisaje helado. las notas agudas y la melodía sinuosa nos hacen pensar en la inestabilidad y la fragilidad del hielo. De pronto la melodía se ralentiza un poco, cuando tenemos miedo de caer y pisamos más despacio y con más cuidado.

Pero nuestro cuidado no sirve de mucho pues algo más adelante el violín toca una rápida sucesión de notas descendentes que reflejan nuestra caída.

“Para levantarse de nuevo y correr hasta que el hielo se hiende y se abre. Escuchándose cómo aparece el viento siroco y todos los demás vientos se desencadenan. Este es el invierno, pero nos produce alegría”

Con ayuda de la orquesta logramos levantarnos y seguimos caminando cada vez con más cuidado. Pero de pronto el firme es cada vez menos estable y finalmente el hielo se rompe y caemos.

Más tarde empezamos a escuchar el viento que comienza a soplar, y acto seguido se desencadena una ventisca en la que nos vemos inmersos.

Vivaldi no puede dejar de mostrar su optimismo y nos recuerda que a pesar de todo el invierno es una estación alegre.

Sobre Antonio VivaldiToda la Música | Audición Comentada Online   Las cuatro estaciones de Vivaldi

(Antonio Lucio Vivaldi; Venecia, 1678 – Viena, 1741) Compositor y violinista italiano cuya abundante obra concertística ejerció una influencia determinante en la evolución histórica que llevó al afianzamiento de la sinfonía. Igor Stravinsky comentó en una ocasión que Vivaldi no había escrito nunca quinientos conciertos, sino «quinientas veces el mismo concierto». No deja de ser cierto en lo que concierne al original e inconfundible tono que el compositor veneciano supo imprimir a su música y que la hace rápidamente reconocible.

Autor prolífico, la producción de Vivaldi abarca no sólo el género concertante, sino también abundante música de cámara, vocal y operística. Célebre sobre todo por sus cuatro conciertos para violín y orquesta reunidos bajo el título Las cuatro estaciones, cuya fama ha eclipsado otras de sus obras igualmente valiosas, si no más, Vivaldi es por derecho propio uno de los más grandes compositores del período barroco, impulsor de la llamada Escuela veneciana (a la que también pertenecieron Tommaso Albinoni y los hermanos Benedetto y Alessandro Marcello) y equiparable, por la calidad y originalidad de su aportación, a sus contemporáneos Bach y Haendel.

Poco se sabe de la infancia de Vivaldi. Hijo del violinista Giovanni Battista Vivaldi, el pequeño Antonio se inició en el mundo de la música probablemente de la mano de su padre. Orientado hacia la carrera eclesiástica, fue ordenado sacerdote en 1703, aunque sólo un año más tarde se vio obligado a renunciar a celebrar misa a consecuencia de una enfermedad bronquial, posiblemente asma.

También en 1703 ingresó como profesor de violín en el Pio Ospedale della Pietà, una institución dedicada a la formación musical de muchachas huérfanas. Ligado durante largos años a ella, muchas de sus composiciones fueron interpretadas por primera vez por su orquesta femenina. En este marco vieron la luz sus primeras obras, como las Suonate da camera Op. 1, publicadas en 1705, y los doce conciertos que conforman la colección L’estro armonico Op. 3, publicada en Ámsterdam en 1711.

Aun cuando en tales composiciones se dan todavía las formas del “concerto grosso”, la vivacidad y la fantasía de la invención superan ya cualquier esquema y atestiguan una tendencia resuelta hacia la concepción individualista y por ende solista del concierto, que se halla mejor definida en los doce conciertos de La stravaganza Op. 4: estructura en tres movimientos (allegroadagioallegro), composición más ligera y rápida, casi exclusivamente homofónica, y modulación dinámica y expresiva, inclinada al desarrollo del proceso creador y fuente de nuevas emociones e invenciones.

Con estas colecciones, Antonio Vivaldi alcanzó en poco tiempo renombre en todo el territorio italiano, desde donde su nombradía se extendió al resto del continente europeo, y no sólo como compositor, sino también, y no en menor medida, como violinista, pues fue uno de los más grandes de su tiempo. Basta con observar las dificultades de las partes solistas de sus conciertos o sus sonatas de cámara para advertir el nivel técnico del músico en este campo.

Conocido y solicitado, la ópera, el único género que garantizaba grandes beneficios a los compositores de la época, atrajo también la atención de Vivaldi, a pesar de que su condición de eclesiástico le impedía en principio abordar un espectáculo considerado en exceso mundano y poco edificante. De hecho, sus superiores siempre recriminaron a Vivaldi su escasa dedicación al culto y sus costumbres laxas.

Inmerso en el mundo teatral como compositor y empresario, Ottone in Villa (1713) fue la primera de las óperas de Vivaldi de la que se tiene noticia. A ella siguieron títulos como Orlando furioso, Armida al campo d’Egitto, Tito Manlio y L’Olimpiade, hoy día sólo esporádicamente representadas.

La fama del músico alcanzó la cúspide en el meridiano de su vida con la publicación de sus más importantes colecciones instrumentales: Il cimento dell’armonia e dell’inventione Op. 8 y La cetra Op. 9. La primera colección, publicada en Ámsterdam en 1725, contenía un total de doce conciertos y se iniciaba con el conjunto de cuatro conciertos con violín solista titulado Las cuatro estaciones, los mejores de la colección y los más célebres de su obra.

Fuente
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Antonio Vivaldi.
En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España).

Sobre las Audiciones Comentadas,
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Lunes 16 de marzo de 20:00 a 21:00

Horario habitual de actividades: Todos los lunes de 20:00 a 21:00
Lugar: Escuela de Música Soto Mesa Sta Cruz de Marcenado, 1, Madrid. Metro San Bernardo (L2-L4)
Precio: Individual 10€, bono de cinco audiciones 25€. Estas últimas, con una validez de un año.

La primera actividad es gratuita, excepto los conciertos.
Reserva tu plaza en el 91 593 48 55.  
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