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El Gran Teatre del Liceu estrenará en su repertorio Aci, Galatea e Polifemo de Händel el 16 de junio, en versión concierto.
René Jacobs dirigirá a la Kammerorchester Basel, con Kateryna Kasper, Sophie Harmsen y Christian Senn como protagonistas. La velada incluirá también la obertura de Agrippina, otra obra fundamental del periodo italiano del compositor.
Escrita en 1708 sobre un libreto inspirado en Ovidio, la serenata relata el amor de Aci y Galatea frente a los celos de Polifemo. Su música combina lirismo pastoral, tensión dramática y una exigente escritura vocal, especialmente en el papel del cíclope. La función supone el estreno de esta destacada obra barroca en el Liceu.
Publicado en TLM
El Gran Teatre del Liceu presentará el 16 de junio, por primera vez en su historia, Aci, Galatea e Polifemo de Händel en versión concierto, con René Jacobs al frente de la Kammerorchester Basel y Kateryna Kasper, Sophie Harmsen y Christian Senn como protagonistas.
El Gran Teatre del Liceu incorporará por primera vez a su repertorio Aci, Galatea e Polifemo, una de las obras más destacadas de la juventud de Georg Friedrich Händel. La serenata se ofrecerá en versión concierto el martes 16 de junio a las 19:30 horas, bajo la dirección de René Jacobs y con la participación de la Kammerorchester Basel.
El programa reunirá a tres solistas especialmente vinculados al repertorio barroco: Kateryna Kasper interpretará a Aci, Sophie Harmsen asumirá el papel de Galatea y Christian Senn dará voz a Polifemo.
La duración aproximada de la función será de una hora y cuarenta y cinco minutos y, antes de la serenata, se escuchará la obertura de Agrippina, otra de las grandes partituras concebidas por Händel durante su etapa italiana.

Martes 16 de junio a las 19:30 hs | Gran Teatre del Liceu
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Händel y su viaje a Italia

Händel emprendió en 1706, cuando tenía alrededor de veintiún años, un viaje por Italia que habría de resultar decisivo para su formación y para la consolidación de su lenguaje musical.
Durante aquellos años entró en contacto con algunos de los principales centros culturales del país y asimiló las formas, los recursos vocales y el sentido dramático de la tradición italiana.
De ese periodo proceden obras como el oratorio El triunfo del tiempo y del desengaño, estrenado en Roma en 1707; la ópera Agrippina, presentada en Venecia en 1709, y la serenata Aci, Galatea e Polifemo, compuesta en 1708. En apenas unos años, Händel pasó de ser un músico joven y prometedor a convertirse en un compositor de proyección europea.
La partitura fue escrita para celebrar el matrimonio de Tolomeo Saverio Gallo, quinto duque de Alvito, con la princesa Beatrice de Montemiletto, sobrina de la duquesa Aurora Sanseverino, que habría encargado la obra. El estreno tuvo lugar en Nápoles entre mediados de mayo y mediados de julio de 1708.
El contexto nupcial explica la elección de una historia centrada en la fidelidad amorosa y en la capacidad del amor para sobrevivir incluso a la muerte. Galatea ocupa el centro emocional de una narración en la que la violencia de Polifemo no consigue destruir definitivamente la unión de los amantes.
La exigente parte del cíclope, concebida para un bajo profundo, pudo estar destinada originalmente al cantante Antonio Manna, procedente de la corte de Viena.
Una serenata a tres voces
La obra, con libreto en italiano de Niccolò Giuvo basado en Las metamorfosis de Ovidio, fue denominada por el propio Händel «serenata a tres voces». Aunque su formato es más reducido que el de una ópera, posee una acción claramente definida, una considerable variedad de situaciones dramáticas y una caracterización psicológica de los personajes poco habitual en una composición de circunstancias.
Aci y Galatea representan un amor asociado a la serenidad de la naturaleza. Frente a ellos aparece Polifemo, dominado por un deseo que se transforma progresivamente en celos, amenaza y violencia. La escritura musical establece un contraste constante entre el mundo pastoral de los amantes y la presencia inquietante del cíclope.
La concisión del reparto no limita la amplitud expresiva de la partitura. Händel alterna arias, recitativos, números acompañados, dúos y tercetos para construir una acción en la que los afectos cambian con rapidez. El lirismo amoroso convive con la agitación, la ira, el temor, la desesperación y, finalmente, con una transformación de carácter casi ritual.
Del idilio pastoral a la violencia de Polifemo

La historia comienza con el amor entre Galatea, una nereida o ninfa marina, y el pastor Aci. Su unión se ve amenazada por Polifemo, el gigantesco cíclope hijo de Poseidón, que también desea a Galatea y no acepta ser rechazado.
Cuando Polifemo descubre a los amantes, persigue a Aci y termina matándolo. Galatea, incapaz de devolverle la vida, transforma la sangre de su amado en un río de aguas permanentes. Al desembocar en el mar, Aci podrá reunirse eternamente con la ninfa.
La metamorfosis convierte el desenlace trágico en una afirmación de la continuidad del amor. Polifemo posee la fuerza necesaria para destruir físicamente a su rival, pero no puede impedir que Aci y Galatea permanezcan unidos. La naturaleza se convierte así en el espacio donde el amor vence simbólicamente a la violencia.
Uno de los primeros momentos destacados de la partitura es el dúo «Sorge il dì», en el que Aci y Galatea despiertan después de una noche de amor y celebran la llegada del día. La escritura vocal adopta aquí un carácter luminoso y delicado, sostenido por una orquesta de aire pastoral.
Desde el comienzo quedan presentados dos de los grandes elementos simbólicos de la obra: la fuerza del amor y la naturaleza entendida como reflejo de los sentimientos humanos.
Muy distinto es el universo sonoro de Polifemo. El cíclope no aparece únicamente como un personaje brutal. Händel le concede una dimensión emocional que permite percibir, junto a su violencia, el dolor de quien se sabe rechazado.
Esta complejidad alcanza uno de sus puntos culminantes en el aria «Fra l’ombre e gl’orrori». La página exige al intérprete una extensión de aproximadamente dos octavas y media, con descensos hacia un registro de gran profundidad. La dificultad no es únicamente vocal: el cantante debe equilibrar la declaración amorosa del personaje con la amenaza que encierra su propia naturaleza.
El resultado es un Polifemo herido y terrible al mismo tiempo. Händel evita reducirlo a una figura puramente monstruosa y utiliza los extremos de la tesitura para revelar su inestabilidad, su soledad y la violencia que terminará desencadenando.
Sobre René Jacobs


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René Jacobs regresa al Liceu como responsable musical de esta recuperación. Tras desarrollar inicialmente una destacada trayectoria como contratenor, el director belga se convirtió en una de las figuras fundamentales de la interpretación de la música antigua y del repertorio operístico de los siglos XVII y XVIII.
Su trabajo se ha caracterizado por una lectura teatral de las partituras, una especial atención al texto y a la articulación vocal, y una búsqueda constante de la expresividad dramática. En una obra como Aci, Galatea e Polifemo, concebida para tres personajes pero dotada de una intensa acción interior, esa experiencia resulta especialmente significativa.
Jacobs dirigirá a la Kammerorchester Basel, formación de dimensiones adecuadas para preservar la transparencia, la agilidad y el carácter íntimo de la serenata. La relación entre las voces y los instrumentos desempeña un papel esencial: la orquesta no se limita a acompañar, sino que describe la naturaleza, anticipa los conflictos y amplía las emociones de los protagonistas.
La función permitirá escuchar íntegramente una partitura que, pese a su importancia en la evolución de Händel, continúa siendo menos conocida que sus grandes óperas y oratorios posteriores.
Nunca había sido representada ni interpretada en el Gran Teatre del Liceu, aunque Barcelona acogió una audición durante la temporada 2023-2024 dentro del ciclo de Música Antigua de L’Auditori.
Su estreno liceísta supone, por tanto, la incorporación de una obra significativa del periodo italiano de Händel y una oportunidad para adentrarse en un momento decisivo de su trayectoria: aquel en el que el joven compositor comenzó a dominar plenamente la escritura vocal y a convertir los afectos humanos en auténtica acción dramática.
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