Último fin de semana del FeMAP 2018, con un incontestable éxito de público, un 21% más que en la edición anterior





Toda la Música | Último fin de semana del FeMAP 2018, con un incontestable éxito de público, un 21% más que en la edición anterior

La fuerte vocación de servicio público, el acertado uso del patrimonio cultural como escenario y reclamo, y la cercanía con el público, junto a la diversidad del territorio abarcado durante todo el Festival, son las claves que explican este éxito.

Eduardo Paniagua, Wafir Gibril y Pedro Burruezo

Músicas de las tres tradiciones espirituales de Al Andalus. Un espectáculo minimalista pero intenso en emociones que nos lleva a la edad media con canciones y melodías de aromas sefardíes, de perfumes trobadorescos y que no olvida los grandes poetas del sufismo, los poemas de los que son amor en estado puro.

Toda la Música | Último fin de semana del FeMAP 2018, con un incontestable éxito de público, un 21% más que en la edición anterior

Toda la Música | Último fin de semana del FeMAP 2018, con un incontestable éxito de público, un 21% más que en la edición anterior

Toda la Música | Último fin de semana del FeMAP 2018, con un incontestable éxito de público, un 21% más que en la edición anterior
Toda la Música | Último fin de semana del FeMAP 2018, con un incontestable éxito de público, un 21% más que en la edición anterior

Sábado 25 y domingo 26 de agosto

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Sobre Eduardo Paniagua

Es Premio Intérprete de Música Clásica 2009 de la Academia de la Música de España. También Premios UFI 2013 Música Clásica (Unión Fonográfica Independiente).

Nacido en Madrid en 1952, es arquitecto y especialista de la música de la España medieval. Miembro fundador de los grupos Atrium Musicae y Calamus, está especializado en música arábigo-andaluza.

En 1994 crea los grupos Música Antigua e Ibn Baya, para interpretar las cántigas de Alfonso X y música andalusí. En paralelo funda el sello discográfico Pneuma con un catálogo de 150 CDs en la actualidad. Por su trabajo y por la difusión de estas músicas inéditas recibe excelentes críticas y premios internacionales. Ha actuado en medio mundo.

Sobre Wafir Gibril

Es un músico sudanés establecido en Madrid. Es despierto e inquieto. Domina, sobre todo, el laúd árabe; y también la percusión y el ney. Nacido en Kurdufan, estudió en el conservatorio superior de Jartum y dio sus primeros pasos profesionales tocando el acordeón en los grupos de Abdul Aziz Almubarak, Mohamed Al Amin y Abdul Karm Al Kably.

Desde su llegada a España, hace dos décadas, no ha hecho más que enfrentarse a las músicas más diversas en las áreas más inexploradas. El grupo de música antigua de Eduardo Paniagua, el asturiano Hevia, los castellanos de La Musgaña, el flamenco Joaquín Ruíz, senegaleses Djanbutu Thiossane, Radio Tarifa, Pedro Burruezo o las Amistades Peligrosas son algunos de los músicos a los que ha acompañado. Sin olvidar, por supuesto, las colaboraciones con Rasha, su hermana, y con La Banda Negra, con la que compartió, de principio a fin, toda su marcha, y en la que probó muchos de los temas que navegan hoy por el Nilo Azul.

Con su laúd árabe es especialista en músicas medievales, tanto árabes, como sefardíes o de tradición cristiana. Ha tocado en medio mundo en solitario o acompañando músicos de diversas procedencias.

Sobre Pedro Burruezo

Nacido en Barcelona en 1964, es uno de los más fervientes intérpretes de música medieval bajo una perspectiva muy peculiar y singular y nueva, algo salvaje. A los 80 y 90 lideró el grupo Claustrofobia, de músicas de vanguardia, un referente de todo el pop español. Desde hace 10 años, al frente de varios grupos, como la Medievalia Camerata o Nur Camerata, ha actuado en todo el estado español y en países como Turquía, Sudán o Argelia, reinterpretando la tradición medieval bajo un prisma muy contemporáneo y personal, por lo que ha recibido excelentes críticas de muy diversas procedencias.

Es musulmán sufí y miembro de la tariqa Bouchichiyya. Se define como un trovador del siglo XXI enamorado de la mística de Ibn Arabi, San Juan de la Cruz, Rumi, etc. Es autor de los libros “Ecología y espiritualidad” y “Misticísssimus”. Ha publicado discos como “Dervish & Troubadours”, entre otros.

¿Por qué triunfa el FeMAP?

El Festival de Música Antigua de los Pirineos, desde su creación hace ocho años, defiende la clara vocación de servicio público que distingue a este festival: precios asequibles, que no superan los 20-25 euros por concierto (con la posibilidad, además, de abonos a precio reducido para varios espectáculos) y proximidad con el público. Proximidad que se traduce tanto en programar los conciertos en los rincones más escondidos de la geografía pirenaica, como en estar atentos siempre a las necesidades del público y solventar las posibles incidencias de la manera más personalizada posible.

La amplitud del territorio abarcado por el FeMAP es enorme, tanto en kilómetros cuadrados y municipios implicados (37 en esta edición, de Cataluña, Andorra y Francia) como en kilómetros recorridos por quienes trabajan en su desarrollo, en un esfuerzo por mantener la personalidad del Festival en todas sus convocatorias con la misma calidad organizativa y artística, ya sea en conciertos en una iglesia diminuta, con 30 ó 40 asistentes, o en espacios como la catedral de la Seo de Urgel, que permite un aforo de cientos de personas.

Y como clave añadida, y avalada por el interés del público, el adecuado uso del patrimonio cultural como escenario de los conciertos del Festival. El inmenso tesoro que el período Románico ha dejado en toda la región, y su magnífico estado de conservación, convierte a iglesias, ermitas y conventos en escenarios perfectos para las propuestas del FeMAP, centradas siempre en la difusión de la música antigua. Patrimonio cultural que también aprovecha otros espacios, programando conciertos en museos y edificios civiles. Y en el que se incluye el paisaje, fruto de la interacción de sociedad y naturaleza, un elemento más de este patrimonio, brindando alguno de los escenarios más singulares del FeMAP.

Conclusión

6000 espectadores han disfrutado de FeMAP 2018, 1000 más que el año pasado, cifras que son un reconocimiento al buen hacer de este ya veterano festival.

Nombres reconocidos junto a jóvenes artistas en unas propuestas que nunca se apartan del ámbito de la música antigua, más la constante intención de incorporar nuevos espacios como escenarios, sin olvidar el trabajo de inclusión del FeMAP social, junto al esfuerzo de quienes trabajan en el Festival para que se desarrolle sin incidencias. Esa es la fórmula del éxito de un Festival atípico

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