Contexto de la noticia
El término opus, abreviado como Op., identifica obras de música clásica dentro de la producción de un compositor.
Un número de opus puede corresponder a una sola composición o agrupar varias piezas, como los cuartetos Op. 18 de Beethoven y los estudios Op. 10 de Chopin. En estos conjuntos se añade una numeración interna para diferenciar cada obra con precisión.
Los números de opus no siempre siguen el orden de composición, pues con frecuencia dependen de la publicación de las partituras y de criterios editoriales.
La expresión Op. posth. designa obras publicadas después de la muerte del autor, pero no establece su fecha de creación.
Para clasificar repertorios de forma más completa se emplean catálogos musicales como BWV para Bach, K. o KV para Mozart, D. para Schubert y Hob. para Haydn, que pueden coexistir con la numeración por opus.
Publicado en TLM
En música clásica, opus es un término latino que significa «obra» y se utiliza, generalmente seguido de un número, para identificar determinadas composiciones dentro de la producción de un autor. Sin embargo, esta numeración no siempre refleja el orden en que fueron escritas ni se emplea del mismo modo en todos los compositores.
Una forma de identificar las obras
La palabra opus, que en latín significa «obra», suele aparecer abreviada como Op. seguida de un número. Esta indicación se utiliza para identificar una composición dentro de la producción de un autor y diferenciarla de otras piezas que pueden compartir género, tonalidad o incluso un título parecido.
Por ejemplo, la denominación Sonata para piano n.º 14, Op. 27 n.º 2, de Beethoven, reúne varias referencias. El número 14 corresponde a su ordenación entre las sonatas para piano; el Op. 27 señala el conjunto al que fue asociada, y el n.º 2 indica que es la segunda pieza de ese grupo.
El número de opus funciona así como una referencia semejante a una signatura: ayuda a localizar una obra y a reconocerla con mayor precisión. Esto resulta especialmente útil en el caso de compositores que escribieron numerosas sonatas, conciertos, cuartetos o piezas cuyos títulos descriptivos fueron añadidos posteriormente.
Sin embargo, la numeración por opus no constituye un sistema universal ni fue aplicada siempre del mismo modo. Su alcance puede depender de la época, del compositor, de la publicación de las partituras y de las decisiones tomadas por los editores.
Un opus puede reunir varias composiciones

Aunque la palabra opus significa «obra», un mismo número no identifica necesariamente una única composición. En muchos casos se aplicó a un conjunto de piezas publicadas o presentadas como una colección, por lo que resulta necesario añadir una numeración interna para distinguir cada una de ellas.
Así ocurre, por ejemplo, con los seis cuartetos de cuerda que Beethoven reunió bajo el Op. 18. Cada cuarteto constituye una obra independiente, pero todos comparten el mismo número de opus y se diferencian mediante indicaciones como Op. 18 n.º 1, Op. 18 n.º 2 o Op. 18 n.º 6.
También es frecuente encontrar colecciones de estudios, canciones, danzas o piezas breves agrupadas de este modo. Los doce estudios del Op. 10 de Chopin, por ejemplo, forman un conjunto, aunque cada estudio posee identidad propia y puede interpretarse por separado.
Por tanto, el número de opus puede señalar tanto una sola composición como una serie completa. Para identificar correctamente una pieza, a veces no basta con conocer el opus: también es preciso indicar su número dentro del grupo, su tonalidad o algún otro dato complementario.
No siempre siguen el orden de composición

Los números de opus pueden dar la impresión de seguir una secuencia cronológica: cuanto menor es el número, más antigua sería la obra. Sin embargo, esa relación no siempre resulta exacta.
En muchos casos, la numeración estuvo vinculada a la publicación de las partituras y no necesariamente al momento en que fueron compuestas. Una obra podía permanecer guardada durante años antes de llegar a la imprenta, mientras que otra escrita posteriormente podía publicarse antes y recibir un número de opus inferior.
También influyeron las decisiones de los propios compositores y de sus editores. Algunas piezas se revisaron, se reunieron en colecciones o se ofrecieron a distintas editoriales en momentos diferentes. Por ello, la sucesión de los números puede reflejar el recorrido editorial de las obras más que el orden preciso en que fueron creadas.
Esto no significa que la numeración por opus carezca de valor cronológico. En determinados catálogos puede ofrecer una orientación bastante aproximada, pero conviene no interpretarla como una fecha segura. Para conocer cuándo fue escrita una composición es necesario consultar estudios, manuscritos, cartas u otros datos documentales.
¿Y un «opus póstumo»?

La indicación opus póstumo, abreviada con frecuencia como Op. posth., suele emplearse para señalar que una composición fue publicada después de la muerte de su autor. Esto no significa que la obra perteneciera necesariamente a su última etapa: pudo haber sido escrita muchos años antes y haber permanecido inédita, incompleta, olvidada o reservada por el propio compositor.
En estos casos, la numeración pudo ser asignada por editores, herederos o responsables de ordenar el legado musical. Por esa razón, un opus póstumo puede llevar un número elevado aunque la composición sea temprana y no encaje en la secuencia cronológica de las obras publicadas en vida.
Chopin ofrece varios ejemplos conocidos. Algunas de sus piezas aparecieron tras su muerte con números de opus póstumos, aunque habían sido compuestas en épocas diferentes. La indicación permite reconocer su publicación tardía, pero no basta por sí sola para establecer cuándo fueron escritas.
Además, no todas las ediciones y catálogos han aplicado estos números de la misma manera. En algunos casos pueden encontrarse variantes, agrupaciones posteriores o denominaciones que los estudios modernos han revisado. Por ello, Op. posth. debe entenderse principalmente como una referencia editorial y no como una datación precisa.
¿Por qué algunos no utilizan números de opus?

La numeración por opus no se aplicó de manera sistemática a todos los compositores ni llegó a abarcar siempre la totalidad de sus obras. Muchas composiciones circularon en manuscrito, permanecieron inéditas durante largo tiempo o fueron publicadas sin recibir un número de este tipo. En otros casos, los números asignados en vida resultaron insuficientes para ordenar una producción amplia y compleja.
Por ello, musicólogos y especialistas elaboraron posteriormente catálogos destinados a identificar las obras de determinados autores con mayor precisión. Cada uno suele reconocerse mediante las iniciales del catálogo o del investigador que lo preparó. Las composiciones de Johann Sebastian Bach se indican habitualmente con las siglas BWV; las de Mozart, con K. o KV; las de Schubert, con D.; y las de Haydn, con Hob.
Estos sistemas intentan reunir de forma más completa la producción conocida de cada compositor, incluidas piezas inéditas, versiones distintas, fragmentos, obras de atribución dudosa o composiciones descubiertas con posterioridad.
Sin embargo, tampoco todos los catálogos siguen el mismo criterio: algunos procuran aproximarse a un orden cronológico, mientras que otros agrupan las obras por géneros o características musicales.
Esto no significa necesariamente que los números de opus desaparezcan. Un compositor puede tener obras identificadas mediante opus y, al mismo tiempo, contar con un catálogo especializado que permita situarlas con mayor precisión dentro del conjunto de su producción. Por ello, ambas referencias pueden aparecer juntas en programas, partituras y grabaciones.
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