Nota actualizada: ‘Pelléas et Mélisande’, única ópera de Claude Debussy en el Teatro de la Maestranza

 

Toda la Música | Nota actualizada: ‘Pelléas et Mélisande’, única ópera de Claude Debussy en el Teatro de la Maestranza
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Un país de leyenda

Un tiempo impreciso. Un país mítico. Un rey. Un castillo de leyenda. Dos hermanastros: Pelléas y Goulad. Y una bella chica, Mélisande, sin edad ni procedencia, hallada extraviada en el bosque. Un matrimonio. Una esposa infeliz que descubre en su cuñado a un alma gemela. Celos. Crimen.

El estreno en 1902 de la única ópera de Claude Debussy fue un escándalo. Era una rareza situada entre el Verismo y el Romanticismo. Hoy, su hipnótico relato fantástico, nos conduce a mundos fascinantes viajando entre el drama real y la imaginación.

Sobre un cuento de hadas para adultos escrito por el poeta simbolista Maurice Maeterlinck, Debussy levanta la primera ópera moderna. Delicada, sinuosa, sutil. Un drama de luz dirigido por el gran especialista en ópera francesa, Michel Plasson, con puesta en escena de Willy Decker para la Staatsoper Hamburg. Es ópera. Es pura poesía.

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Días 22, 24 y 26 de marzo a las 20:00 hs | Teatro de la Maestranza

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Pelléas et Mélisande – © Jörn Kipping

Ficha técnica

Dirección musical
Dirección de escena
Diseño de escenografía y vestuario
Diseño de iluminación
Producción
Orquesta
Coro

Michel Plasson
Willy Decker
Wolfgang Gussmann
Hans Toelstede
Staatsoper de Hamburgo
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla
Teatro de la Maestranza

Reparto

Pelléas
Golaud
Arkel
El pequeño Yniold
Médico/Pastor
Mélisande
Geneviève

Edward Nelson
Kyle Ketelsen
Jérôme Varnier
Eleonora Deveze
Javier Castañeda
Mari Eriksmoen
Marina Pardo

Opina la prensa

Michel Plasson lleva al Maestranza la misteriosa y refinada Pelléas et Mélisande
El director general del coliseo sevillano destaca por su carácter «enigmático, refinado, misterioso, ambiguo, metafórico y sensual»

El Maestranza acoge por primera vez la versión escenificada de la Ópera Pelléas et Mélisande
Las funciones tendrán lugar los días 22, 24 y 26 de marzo en el coliseo sevillano

Pelléas et Mélisande: Debussy y las preguntas sin respuesta
La única ópera del compositor francés, título fundamental del repertorio lírico, se representa por primera vez en el Maestranza la semana próxima.

El enigma de Peleas y Melisande de Debussy se representa por primera vez en Sevilla
Más de un siglo después de su estreno, este clásico de siglo XX recala en tres funciones (22, 24 y 26 de marzo) en el Teatro de la Maestranza.

Trailer Pelléas et Mélisande

Argumento

Acto primero

Escena Primera: un bosque

Golaud, el hijo menor de Arkel, rey de Allemonde, se ha extraviado en el bosque mientras iba a la caza del jabalí. Descubre a Mélisande llorando a la orilla de una fuente. Se siente conmovido por la belleza de la muchacha. Asustada, ésta amenaza con arrojarse al agua si él la toca. A sus preguntas, Mélisante permanece muda, sin desvelar sus orígenes ni la razón de su presencia en el bosque. Ella, no obstante, acepta seguirle.

Escena Segunda: Una estancia en el castillo

Algunos meses más tarde, Golaud escribe a su hermanastro Pelléas para anunciarle su boda con la misteriosa Mélisande. Temiendo la reacción del anciano Arkel, que tenía para él otros proyectos matrimoniales, encarga a Pelléas que prepare su regreso.

Desde su barco acechará una luz en la cima de la torre que da al mar, señal de que su abuelo consiente en recibir a la pareja. Si la oscuridad persiste, no regresará jamás. Geneviève, la madre de Pelléas, lee esta carta a Arkel, que respeta el destino.

Entra Pelléas, trastornado por otra carta, la de su amigo Marcellus que agoniza y le llama a la cabecera de su lecho, pero Arkel desea la presencia de Pelléas por el regreso de Golaud y le retiene recordándole que su propio padre agoniza en una habitación del castillo.

Escena Tercera: Ante el castillo

Mélisande se encuentra en compañía de Geneviève en los jardines del castillo; se siente asustada por la oscuridad del boque, apenas rota por la claridad del mar. Llega Pelléas, a quien le ha sido encargado acompañar a Mélisande al castillo. Desanimada, ella se entera de que Pelléas partirá sin duda al día siguiente.

Acto Segundo

Escena Primera: Una fuente en el parque

Pelléas ha llevado a Mélisande a la «fuente de los ciegos», donde le gusta ir para refrescarse cuando el calor del mediodía es sofocante. Mélisande se tumba sobre el brocal de mármol. Su cabellera, más larga que éste, alcanza el agua.

Pelléas trata de disuadirla de que juegue con su sortija, pero sin éxito, y la sortija, lanzada demasiado alto hacia el sol, cae al fondo del agua. Mélisande se asusta ante la idea de tener que confesar la pérdidaa Golaud.

Escena Segunda: Una estancia en el castillo

Mélisande está a la cabecera de Golaud, que ha sufrido una caída de caballo cuando cazaba en el bosque, en el mismo momento en que Mélisande perdiera su anillo. Bruscamente, Mélisande rompe a llorar y deja estallar su desesperación: «No soy feliz aquí».

Expresa el deseo de abandonar el castillo que Golaud reconoce ser demasiado viejo y muy sombrío. Para consolarla, Golaud toma sus manos y advierte entonces que ella ha perdido su alianza. Mélisande declara que la sortija ha debido de caérsele mientras recogía conchas en una gruta a la orilla del mar.

Furioso, Golaud exige que vaya inmediatamente a buscar la sortija que aprecia tanto como su propia vida. Como Mélisande expresa su temor a la oscuridad, Golaud le ordena que le pida a Pelléas que la acompañe.

Escena Tercera: delante de una gruta

Temblando, Mélisande se deja conducir por Pelléas a la oscura gruta, a fin de que sea capaz de describirla a Golaud si le interroga. Aterrada al descubrir en ella a tres pobres viejos, huye, arrastrando a Pelléas.

Acto Tercero

Escena Primera: Una de las torres del castillo

En una noche estrellada, Mélisande, en la ventana de su habitación en una torre del castillo, peina sus largos cabellos mientras canta. Pelléas pasa por el camino de ronda que domina la torre. Se extasía ante la belleza de Mélisande, a quien anuncia su marcha para el día siguiente, y la incita luego a inclinarse para tenderle la mano y los cabellos de la joven caen en cascada.

Él se sumerge con voluptuosidad entre sus cabellos. Golaud les sorprende y les reprocha que jueguen así en la oscuridad: «¡sois unos niños!»

Escena Segunda: los subterráneos del castillo

Para ponerle a prueba, Golaud ha llevado a Pelléas al fondo de los subterráneos, mostrándole una sima con la quiere hacerle descubrir el hedor de la muerte. Pelléas se sofoca y ambos salen.

Escena Tercera: una terraza al salir de los subterráneos

Respirando al fin al salir de los subterráneos, Pelléas se extasía ante la belleza de la naturaleza, cuando ve a Geneviève y Mélisande en una ventana de la torre. Golaud aprovecha la ocasión para decirle que no es un ingenuo y que sospecha que podría haber algo entre los dos jóvenes. Intima a Pelléas para que evite tanto como sea posible a Mélisande, arguyendo la delicadeza de la joven y el hecho de que está encinta.

Escena Cuarta: Delante del castillo

Golaud sabe que Yniold, su hijo de su primer matrimonio, permanece a menudo en compañía de Pelléas y Mélisande; le hace sufrir un verdadero interrogatorio a fin de tratar de confirmar sus dudas. Luego le encarama hasta la ventana para que pueda espiar a la pareja que sospecha que están en la habitación de Mélisande.

Agobiado por las preguntas y asustado por la cólera que invade a su padre a medida que le va respondiendo, el niño amenaza con gritar para poner fin a esta penosa situación.

Acto Cuarto

Escenas Primera y Segunda: una estancia en el castillo

Pelléas hace saber que su padre está curado y que le ha incitado a viajar, pues tiene «el rostro de los que no vivirán mucho». Pelléas anuncia a Mélisande su decisión de partir. Para hablar con ella una última vez, le pide a la joven que se encuentren esa misma noche en la fuente de los ciegos.

Arkel se alegra ante la idea de la curación del padre de Pelléas y, pensando particularmente en Mélisande, expresa sus deseos de que en adelante entren en la casa un poco de alegría y de sol. Llega Golaud y anuncia la partida de Pelléas. Embargado de celos, trata de provocar a Mélisande insultándola y agarrándola del cabello con violencia. Arkel se interpone. Mélisande deja estallar de nuevo su sufrimiento.

Escenas Tercera y Cuarta: Una fuente en el parque

El pequeño Yniold intenta levantar una gran piedra para alcanzar su pelota dorada, que ha perdido. Ve pasar a las ovejas que «lloran», y luego se callan, guiados por el pastor hacia otro destino que no es el establo.

Mientras espera a Mélisande, Pelléas toma conciencia de lo que no sospechaba. Duda sobre si huir antes de ver a Mélisande una última vez, pero finalmente se decide a declararle su amor. Mélisande, que ha burlado a sus guardias, llega tarde a la cita.

Pelléas y Mélisande se confiesan mutuamente su amor. Oyen el ruido de las puertas del castillo que se han cerrado. A su pesar, ya no podrán entrar hasta la mañana. Un crujido de hojarasca les revela la presencia de Golaud que les estaba observando. Mientras la pareja se abraza, Golaud se acerca bruscamente y mata a Pelléas. Mélisande huye, perseguida por su marido.

Acto Quinto

Una habitación en el castillo

Arkel y Golaud están a la cabecera de Mélisande, que acaba de dar a luz a una niña. El médico trata de tranquilizarlos: la herida que Golaud le hiciera es leve. Éste trata de hacerse perdonar; sin embargo, presiona a Mélisande para que le diga toda la verdad sobre su amor por Pelléas.

Pero Mélisande está ya como ausente. Golaud no lo sabrá jamás. Arkel muestra a Mélisande a su hija, mientras las sirvientas del castillo entran en la habitación.

Golaud se subleva contra su presencia pero Arkel le disuade para que no se quede a solas con Mélisande: «no le habléis más.. No sabéis lo que es el alma… Al alma humana le gusta irse sola». Mélisande muere. Arkel consuela a Golaud y evoca a la niña recién nacida: ahora ha de vivir ella en su lugar. Es el turno de la pobre pequeña».

Dossier de prensa

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