Contexto de la noticia
Los días 17 y 18 de octubre, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) interpretará en L’Auditori de Barcelona el estreno nacional de Pateicības dziedājums (Canto de agradecimiento), de Pēteris Vasks.
El concierto estará dirigido por Andris Poga, en su debut en España, y combinará la espiritualidad de esta composición para cuerdas, estrenada en abril con motivo del 80 aniversario de Vasks, con la intensidad expresiva de la Cuarta Sinfonía de Dmitri Shostakóvich.
La Sinfonía n.º 4, op. 43, escrita entre 1935 y 1936 y estrenada finalmente en 1961, representa una de las creaciones más radicales y ambiciosas de Shostakóvich.
Su monumental orquestación, interpretada por más de un centenar de músicos, reúne influencias de Gustav Mahler con episodios de violencia rítmica, ironía, lirismo oscuro y dramatismo, en contraste con el carácter contemplativo y reconciliador de la música de Pēteris Vasks.
La OBC interpretará los días 17 y 18 de octubre en L’Auditori de Barcelona el estreno en España de Pateicības dziedājums (Canto de agradecimiento), de Pēteris Vasks, bajo la dirección de Andris Poga, que debuta en España al frente de la formación. El programa se completa con la Cuarta Sinfonía de Dmitri Shostakóvich.
El 17 y 18 de octubre, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) presenta en la Sala 1 Pau Casals del Auditorio un programa que pone en diálogo dos visiones musicales contrastadas: la serenidad espiritual y el lirismo del compositor letón la Sinfonía n. 4 de Dmitri Shostakovich.
Andris Poga, que debuta en territorio español, se pondrá al frente de una orquesta de más de un centenar de músicos para abordar una de las partituras más radicales del compositor ruso, en un programa que combina el estreno nacional de una obra contemporánea con una de las grandes sinfonías del siglo XX.
El concierto empezará con la extrana nacional de Pateicības dziedājums (Canto de agradecimiento), de Pēteris Vasks, una obra para cuerdas estrenada mundialmente el pasado mes de abril en Letonia, en el marco del 80 aniversario del compositor, también bajo la dirección de Andris Poga.

Sábado 17 y domingo 18 de octubre | Auditori de Barcelona
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La partitura se inscribe en el lenguaje espiritual y meditativo característico de Vasks, cuya escritura pone de relieve la capacidad expresiva de la cuerda y la belleza de las sonoridades más sencillas.
En esta obra, el compositor letón explora una dimensión de reconciliación y agradecimiento a través de largas frases melódicas y texturas de gran transparencia.
Su música, estrechamente vinculada a la naturaleza, a la historia de su país y a una profunda preocupación por la dimensión emocional del arte, invita a una escucha interior en la que el silencio y la resonancia adquieren un papel esencial.
Canto de agradecimiento ocupa así un lugar singular en la trayectoria de Vasks y representa una afirmación serena de la belleza y la capacidad de reconciliación de la música.
La segunda parte del programa estará dedicada a la Sinfonía n. 4, op. 43, de Dmitri Shostakovich, una de las obras más ambiciosas y personales del compositor.
Escrita entre 1935 y 1936, la sinfonía refleja un momento especialmente convulso de su trayectoria, marcado por la condena pública que recibió en 1936 a través del diario Pravda, que le acusaba de formalista. En este contexto, Shostakovich retiró la sinfonía antes de su estreno, que no llegaría hasta 1961, mucho después de su composición.
La Cuarta despliega un universo sonoro intenso y heterogéneo, en el que conviven el grotesco, la ironía, el sarcasmo y el dramatismo. Con una orquestación monumental y una escritura de gran exigencia, Shostakovich parte de algunos referentes del sinfonismo de Gustav Mahler para llevarlos hacia un lenguaje propio, marcado por la ambigüedad y los contrastes constantes entre luz y sombra.
La música alterna episodios de gran violencia rítmica con pasajes enigmáticos y momentos de lirismo oscuro, en una construcción que, lejos de ser caótica, articula un universo expresivo de gran coherencia interna.
Con esta sinfonía, Shostakovich lleva al límite las posibilidades expresivas de la orquesta y construye una partitura que interroga su tiempo y que sigue siendo una de las expresiones más contundentes de su universo creativo.

















