Gran Concierto de Año Nuevo interpretado por Strauss Festival Orchestra y Ballet





Toda la Música | Gran Concierto de Año Nuevo interpretado por Strauss Festival Orchestra y Ballet

Vuelve la producción más famosa de Europa

El Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial clausuras su Festival de Navidad con El Gran Concierto de Año Nuevo, una cita musical ineludible en la que Strauss Festival Orchestra and Ballet interpretará valses y polkas para celebrar la llegada del nuevo año el próximo miércoles 3 de diciembre.

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Vuelve la producción más famosa de Europa avalada por 28 años de éxito y 5 millones de espectadores en todo el mundo. Esta producción ha recibido grandes ovaciones en las grandes salas de toda Europa: en el Musikverein de Viena, Concertgebouw de Amsterdam, la Philarmonie de Berlín, el Musikhalle de Hamburgo, el Auditorium Parco della Musica de Roma, el Gran Teatre del Liceu o el Palau de la Música de Barcelona, el Teatro Real y el Auditorio Nacional de Música de Madrid, etc.

El programa, inspirado en la tradicional cita musical que cada año se celebra en Viena, incluye los títulos más conocidos del rey del vals, Napoleón, Fiesta de las flores, El vals del emperador o Champagne. No faltará el vals más célebre de todos, El bello Danubio azul, ni la Marcha Radetzky que, acompasada por las palmas del público, suele cerrar la velada. El concierto es uno de los eventos más esperados de la temporada musical, por el extraordinario clima festivo que lo envuelve y por la enorme participación de un público que, año tras año, llena las salas.

Toda la Música | Gran Concierto de Año Nuevo interpretado por Strauss Festival Orchestra y Ballet
Toda la Música | Gran Concierto de Año Nuevo interpretado por Strauss Festival Orchestra y Ballet

 

Miércoles 3 de enero de 2018 a las 19:30hs

Vídeo: Johann Strauss – Gran Concierto de Año Nuevo

La Strauss Festival Orchestra es una producción realizada en colaboración con agrupaciones estables de contrastada calidad, que lleva la música de Strauss con ocasión del Año Nuevo a un público cada vez más amplio y entusiasta.

Integrada por profesores y solistas de la mayor calificación musical y profesional, la Strauss Festival Orchestra ha sabido mantener vivas las expresiones artísticas típicamente vienesas, despertando el interés de las más exigentes audiencias del continente. Sin olvidar el espíritu jovial y festivo que anima la música de los Strauss, el rigor estilístico con el que esta orquesta enfoca habitualmente sus interpretaciones no es obstáculo para que haga aflorar a lo largo del espectáculo la más variada gama de recursos expresivos, desde los más nobles y sentimentales hasta los más jocosos y humorísticos.

Emparejado en igual nivel musical y profesional al de los miembros que componen la Strauss Festival Orchestra, el Strauss Festival Ballet Ensemble le ha conferido un cariz definitivamente original al Gran Concierto de Año Nuevo.

Al dotar al programa de un verdadero carácter escénico, a través de estilizadas coreografías y luminosos vestuarios especialmente creados para ilustrar algunos de los números musicales, el ballet restituye de algún modo una parte esencial a aquellas composiciones que fueron concebidas precisamente para acompañar la danza.

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Strauss Festival Orchestra & Ballet Ensemble

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La familia Strauss

No todos los Strauss suenan igual. Tampoco han pasado a la historia con la misma fortuna. El fundador de la saga, que siempre permaneció fiel al Emperador, fundó en 1825 una orquesta de 14 músicos y acabó conquistando al público con sus propias composiciones. Fundó, casi sin darse cuenta, una singular empresa familiar única en la época, dedicada a crear música de inmediato éxito popular. En 1835 fue nombrado Hofballmusikdirektor (Director de Bailes de la Corte) y, sin renunciar a las mieles del éxito local, abrió nuevos caminos empresariales llevando a su orquesta de gira a Berlín, Estrasburgo, Hamburgo, París, Amsterdam, Londres y otras muchas ciudades europeas. Compuso un total de 251 piezas, entre polcas, galops, cuadrillas, marchas y un catálogo de 152 valses publicados, entre ellos “Lorelei”, “Gabriele”, “Taglioni” y “Elektrische Funken”. Ninguna de sus obras, justo es reconocerlo, alcanzó la extra-ordinaria popularidad de su “Marcha de Radetzky”, escrita en honor del reaccionario mariscal Radetzky y convertida finalmente en la inevitable y esperada obra final de cualquier edición del Concierto de Año Nuevo que se precie.

Las relaciones con su hijo, que acabaría siendo el más célebre de la familia y al que todos llamaban cariñosamente “Schani”, fueron conflictivas y quedaron marcadas por la rivalidad profesional alimentada con gusto por los vieneses, encantados de ver enfrentados a dos compositores del mismo nombre al frente de sus respectivas orquestas. La declaración de un crítico resultó profética: “¡Buenas noches, Lanner! ¡Buenas tardes, Johann Padre! ¡Buenos días, Johann Strauss hijo!”.

Desde que debutó al frente de su propia orquesta en 1844, en el casino Dommayer de Hietzing, el estilo de Johann Strauss II, más refinado y rico en melodías de enorme  belleza, causó furor en Viena. Cuando murió su padre, fusionó las dos orquestas y se lanzó a una gira por Austria, Alemania, Polonia y Rusia. El vals comenzó a conquistar el mundo de forma imparable y, sin dejar de ser vienés, se hizo universal gracias a su genio. Ocupó el puesto del Director del Baile de la Corte, como su padre, pero acabó cediendo el cargo a su hermano Eduard para poder concentrar su tiempo en la composición de operetas. En 1872 acepto una invitación para visitar Estados Unidos y dirigió cerca de veinte conciertos multitudinarios en Nueva York y Boston. Su impresionante catálogo supera las 500 obras, con obras maestras tan populares como “Cuentos de los bosques de Viena”, “Sangre vienesa”, “Vida de Artista”, “Voces de Primavera”, “Rosas del Sur”, el majestuoso “Vals del Emperador” y, naturalmente, el llamado popularmente Vals del Danubio azul y que, como hemos citado anteriormente, se titula “El bello Danubio azul”  (An der schönen blauen Donau). Enamorado del teatro, realizó una triunfal carrera en el mundo de la opereta: “El murciélago” y “El barón gitano” son sus obras maestras, en un nutrido catálogo que incluye títulos como “Una noche en Venecia”, ”Indigo y los 40 ladrones”, “Sangre vienesa”. Y entre sus electrizantes polcas figuran clásicos como “Bajo truenos y relámpagos”, “A la caza”, “Corazón ligero”, “Trish-Trash-Polca” y “Polca de Anna”.  A su muerte, el temible crítico vienés Eduard Hanslick declaró que Johann Strauss II era “el genio vienés más original de su época”.

La figura de Josef Strauss, segundo hijo de la familia, se revaloriza con el tiempo y cada vez gana más protagonismo en los conciertos, sin llegar a desbancar a su célebre hermano, pero sorprendiendo por la inspiración y la excelente factura de sus obras. Poeta, inventor y director de orquesta, Josef, compuso 283 obras, firmando obras maestras como “Música de las esferas” y, junto a su hermano, la celebérrima “Pizzicato-Polca”. Una de sus páginas, “Dynamiden”, fue utilizada como tema por Richard Strauss (nada que ver con la familia Strauss) en su ópera “El caballero de la Rosa”.

Por su parte, Eduard Strauss probó fortuna al frente de su propia orquesta, pero finalmente acabó asumiendo la dirección de los conciertos de la corte y de la orquesta de su hermano. De alguna forma, mientras Johann II se dedicaba a componer, Eduard mantenía la incesante actividad concertística, esencial a la hora de divulgar la producción musical de toda la familia. En Viena los dos escenarios de sus series de conciertos fueron en verano el Volksgarten y en invierno el Musikverein. Realizó numerosas giras, incluidos los Estados Unidos y finalmente, en 1901 disolvió la orquesta fundada por su padre tras 75 años de éxito continuado. Como compositor, su catálogo llega a las 318 dansas y valses que permanecen a la sombra de su hermano, como. El vals “Fesche Geister”, y las polcas “Ohne Bremse” y “Bahn frei!” ilustran bien su estilo. Eduard tuvo un hijo, Johann Strauss III,  nacido en 1866, que fue el último de la dinastía de los Strauss compositores de valses. Dirigió conciertos populares en Viena y Berlín. Resulta inútil intentar analizar el secreto del vals vienés y su papel esencial en el desarrollo de una música de incuestionable calidad  y, al tiempo, capaz de llegar a todo tipo de públicos. Unos aseguran que la clave de su éxito es que transmiten alegría de vivir; otros se sienten atraídos por su ligera melancolía y también los hay que disfrutan el sensual erotismo que los envuelve.

Cartel promocional del concierto

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