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El Festival Internacional de Santander celebró su 75.ª edición con más de 40.000 asistentes y un incremento de participación del 25 % respecto a 2025. A lo largo de 30 días se desarrollaron 52 actividades en Santander y otros 18 municipios de Cantabria.
El Palacio de Festivales recibió a más de 30.000 espectadores, su mejor registro de los últimos 15 años, mientras que los conciertos de los Marcos Históricos superaron las 6.000 asistencias.
La programación del 75.º FIS estuvo marcada por el regreso de la ópera con La flauta mágica, la presencia de grandes formaciones musicales europeas y el concierto de clausura de la Orquesta del Festival de Bayreuth dirigida por Pablo Heras-Casado.
Artistas, directores, compañías de danza y exposiciones completaron una edición conmemorativa centrada en la lírica, la música sinfónica y la proyección internacional del Festival Internacional de Santander.
El 75.º Festival Internacional de Santander reunió a más de 40.000 asistentes en sus 52 actividades y aumentó un 25 % la participación respecto a 2025. El Palacio de Festivales superó los 30.000 espectadores y alcanzó su mejor registro de los últimos quince años.
El Festival Internacional de Santander (FIS) ha clausurado su 75.ª edición reuniendo a más de 40.000 asistentes en el conjunto de su programación. La celebración, compartida entre el público y los artistas, ha sumado 52 espectáculos durante 30 días en Santander y otros 18 municipios de Cantabria, además de varias exposiciones y una multitudinaria proyección de homenaje en la plaza Porticada.
En el Palacio de Festivales, el FIS ha batido el récord de asistencia de los últimos 15 años, con más de 30.000 espectadores entre funciones y conciertos. Los Marcos Históricos superaron las 6.000 asistencias y el conjunto de la programación registró un incremento del 25 % respecto a la edición anterior, acentuando la tendencia al alza iniciada en 2024.
«Percibimos un entusiasmo por el Festival que a todo el equipo nos hace muy felices, y estamos muy satisfechos por la respuesta que hemos tenido por parte del público», celebra su director, Cosme Marina.



«Queríamos que esta 75.ª edición fuese una fiesta, y creo que lo ha sido, con hitos muy importantes como la apertura con La flauta mágica o el gran cierre con la Orquesta del Festival de Bayreuth; ha sido un Festival muy intenso que creo se ha vivido también con mucha intensidad por parte del público y de los artistas».
Marina considera que el aniversario debía constituir un punto de inflexión y marcar el futuro del Festival. En este sentido, señala como principales líneas la búsqueda de la calidad, la presencia de la lírica, las grandes compañías de danza y las orquestas sinfónicas internacionales, así como la convivencia entre nuevos talentos y artistas vinculados históricamente con el FIS.
El 75.º Festival Internacional de Santander comenzó el 2 de agosto con el estreno, ante más de 2.000 personas en una abarrotada plaza Porticada, del documental 75 agostos, que recoge la «memoria sentimental» del FIS.
La proyección supuso el regreso del Festival a uno de los espacios más estrechamente vinculados con su historia y sirvió como antesala de otra esperada recuperación: la ópera representada.
La nueva producción de La flauta mágica de la Semana Mozart del Festival de Salzburgo, con dirección musical de David Afkham, dirección escénica de Rolando Villazón y un reparto de proyección internacional, levantó el telón los días 3 y 5 de agosto.
La programación concluyó el 31 de agosto con el histórico concierto de la Orquesta del Festival de Bayreuth bajo la batuta de Pablo Heras-Casado. El programa, dedicado a El anillo del Nibelungo de Richard Wagner, reunió una selección de algunos de los números más conocidos de la tetralogía y contó con la participación de Catherine Foster, Klaus Florian Vogt y Nicholas Brownlee.
La edición estuvo marcada por la presencia de destacadas instituciones musicales europeas, con formaciones como la Mahler Chamber Orchestra, la English Chamber Orchestra, The Constellation Choir & Orchestra, la Orquesta Real de Suecia y la Filarmonica della Scala.
El programa reunió asimismo a intérpretes de la trayectoria de Grigory Sokolov, Elisabeth Leonskaja y Montserrat Torrent; figuras como María Dueñas, Daniil Trifonov y Alexander Malofeev, y directores como Riccardo Chailly, Daniel Harding, Marzena Diakun y Pablo Heras-Casado.
La lírica ocupó un lugar central en la celebración, con la representación de La flauta mágica, la gala protagonizada por Piotr Beczała y Kathryn Lewek y el concierto de clausura dedicado a Wagner.
Junto con la tradición sinfónico-operística, la danza estuvo representada por las compañías de María Pagés, Blanca Li y la Compañía Nacional de Danza, mientras que Le Poème Harmonique protagonizó otra de las citas destacadas.
El Festival completó la programación con las exposiciones Las arquitecturas del Festival, presentada en el Espacio Ricardo Lorenzo del Colegio de Arquitectos de Cantabria, y Vínculos, organizada junto con el Museo de Altamira.
Según los datos procedentes del sistema de venta de entradas y de los informes de taquilla, 14 de los 19 espectáculos programados en el Palacio de Festivales agotaron todas las localidades, mientras que los cinco restantes superaron el 90 % del aforo.
También se agotaron las entradas para las dos citas celebradas en el Centro Botín y para 28 de los conciertos de los Marcos Históricos.
El FIS cierra así una edición concebida para conmemorar sus tres cuartos de siglo de historia y marcada por el regreso de la ópera representada, la presencia de grandes formaciones internacionales y una respuesta del público que ha situado la asistencia en su mejor registro de los últimos 15 años.
Programa de la 75º edición
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