Contexto de la noticia
La Ópera de Oviedo presenta su temporada 2026/2027 en el Teatro Campoamor con una programación que equilibra títulos emblemáticos del repertorio operístico y propuestas de carácter conceptual.
El ciclo, programado entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, se inaugura con Sorrow, un díptico que integra Kindertotenlieder de Mahler y Suor Angelica de Puccini, articulando un discurso escénico centrado en el dolor y la intensidad emocional.
A lo largo de la temporada, se incorporan obras como Maria Stuarda de Donizetti, Macbeth de Verdi y Manon Lescaut de Puccini, que aportan contraste y continuidad dentro del repertorio consolidado.
El cierre con Così fan tutte de Mozart introduce un equilibrio tonal que completa una programación diseñada bajo criterios de estabilidad, coherencia artística y diversificación de la experiencia operística.
La nueva temporada del Teatro Campoamor propone un recorrido que combina la densidad emocional de Mahler y Puccini con algunos de los títulos más reconocibles del repertorio operístico, en una programación que equilibra riesgo y tradición.
Sorrow
La Ópera de Oviedo ha presentado su temporada 2026/2027, un ciclo que confirma la continuidad de una línea artística ya reconocible en el Teatro Campoamor: una programación construida sobre el equilibrio entre títulos de amplio reconocimiento y propuestas de carácter más singular, pensadas para diversificar la experiencia del público sin romper con sus expectativas.
En este sentido, el diseño global de la temporada responde a una lógica clara. No se trata de una apuesta radical ni de un giro estético, sino de una construcción progresiva que alterna momentos de mayor densidad conceptual con otros orientados al repertorio más consolidado. Una estrategia que, lejos de buscar la sorpresa constante, parece orientada a sostener la estabilidad del proyecto artístico.
El arranque del ciclo, previsto para el mes de septiembre, concentra el principal elemento diferenciador de la programación. Bajo el título Sorrow, la Ópera de Oviedo presenta un díptico que une Kindertotenlieder de Gustav Mahler con Suor Angelica de Giacomo Puccini. La elección no es menor: ambas obras abordan el dolor desde perspectivas distintas, pero complementarias, articulando un discurso escénico de fuerte carga emocional.

Del 11 de septiembre de 2026 al 6 de febrero de 2027 | Teatro Campoamor
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En el caso de Mahler, se trata de un ciclo de canciones profundamente íntimo, centrado en la pérdida y el duelo, que rara vez encuentra espacio en el circuito operístico tradicional. Su inclusión, en diálogo con la ópera de Puccini, introduce un planteamiento que trasciende la mera programación de títulos para construir una experiencia unitaria.
Suor Angelica, por su parte, refuerza ese eje temático desde una dimensión espiritual, convirtiendo el conjunto en una apertura de temporada poco habitual por su coherencia conceptual.

Tras este inicio, la programación se desplaza hacia terrenos más reconocibles. En octubre llegará Maria Stuarda de Gaetano Donizetti, uno de los pilares del bel canto, donde el conflicto histórico se traduce en una intensa confrontación dramática entre sus protagonistas. La obra permite recuperar un repertorio que combina virtuosismo vocal con una estructura dramática directa, bien asentada en el gusto del público.
El mes de noviembre estará marcado por Macbeth de Giuseppe Verdi, una de las grandes tragedias del repertorio operístico. Inspirada en Shakespeare, la obra introduce una atmósfera oscura y opresiva, en la que la ambición y la culpa se convierten en motores dramáticos. Su presencia en la temporada refuerza el peso del repertorio romántico y aporta un contraste evidente con la apertura más introspectiva del ciclo.
En diciembre, la programación se adentra en el universo pucciniano con Manon Lescaut, una de las óperas más representativas del verismo italiano. La obra, centrada en la intensidad emocional de sus personajes, mantiene una fuerte capacidad de conexión con el público, tanto por su lenguaje musical como por su desarrollo teatral. Su inclusión responde, en gran medida, a la necesidad de sostener la dimensión más accesible de la temporada.

El cierre del ciclo, ya en enero y febrero, llegará con Così fan tutte de Wolfgang Amadeus Mozart. Frente a la densidad de los títulos anteriores, la ópera introduce un tono más ligero, apoyado en la ironía y el juego de relaciones entre sus personajes. No obstante, bajo esa aparente ligereza, la obra conserva una complejidad estructural que la sitúa entre las grandes piezas del repertorio clásico.
Más allá de los títulos, la temporada pone de manifiesto una continuidad en la forma de plantear la programación.
La Ópera de Oviedo mantiene una estructura reconocible, en la que cada bloque cumple una función específica dentro del conjunto: apertura conceptual, desarrollo sobre repertorio consolidado y cierre de equilibrio clásico.
Este modelo, que evita tanto la repetición automática como la experimentación excesiva, permite sostener una identidad propia dentro del circuito nacional. Una identidad que no se construye a partir de grandes gestos, sino de una planificación coherente y sostenida en el tiempo.
En este contexto, la temporada 2026/2027 no supone una ruptura, pero sí una reafirmación. Una reafirmación de un modelo que busca combinar estabilidad y matices, y que continúa definiendo el perfil artístico de la Ópera de Oviedo en los últimos años.
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