Zubin Mehta en Baden-Baden | Concierto de la Filarmónica de Viena en su 175º aniversario





La caja del seguro por enfermedad de Viena (WGKK) acusa un abultado déficit de más de 55 millones de euros este año y dada su precaria situación anda a la caza por cielo y tierra de dinero contante y sonante para cubrirlo. Como la necesidad tiene cara de hereje, ante el estado crítico de sus finanzas, no se le ha ocurrido nada mejor que importunar esta vez con sus insistentes demandas al sector musical. Entre las presas tras las que anda al acecho figura la orquesta Wiener Philharmoniker (literal: Filarmónicos de Viena) que conmemora el 175º aniversario de su fundación (el primer concierto tuvo lugar el 28 de marzo de 1842, con el director Otto Nicolai).

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Zubin Mehta y la Filarmónica de Viena

Con toda seguridad el colectivo formado por músicos de la Wiener Staatsoper (Ópera Estatal de Viena) se habría imaginado celebrar este acontecimiento de otra forma. Pero en los tiempos que corren las cosas no están como para festejar por todo lo alto. Austria está de capa caída y otros destacados conjuntos musicales, como la Wiener Symphoniker (los Sinfónicos de Viena) y el Arnold Schönberg Chor (Coro Arnold Schönberg) tienen problemas de supervivencia que demandan urgente ayuda estatal.

Es, ante este trasfondo que la Orquesta Filarmónica de Viena, una de las tres mejores del mundo, junto con la Concertgewoub de Amsterdam y la Filarmónica de Berlín, realiza una breve gira europea (Budapest, París, Baden-Baden, Berlín y Milán) bajo la batuta de su principal director invitado, Zubin Mehta, de venerables 81 años de edad, con un programa bastante popular: la Obertura trágica de Johannes Brahms; la Sinfonía concertante, opus 84, de Joseph Haydn; y el Concierto para orquesta, de Béla Bartók.

La sala de la Festspielhaus (Casa del Festival) de Baden-Baden, la ópera de mayores dimensiones de Alemania, con cabida para 2.400 espectadores, está colmada de público esta tarde del viernes 6 de octubre de 2017, comienzo de la temporada 2017/2018 en esta elegante ciudad balnearia, poblada por no pocos multimillonarios de origen ruso.

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Con Brahms el conjunto traquetea un poco mientras calienta motores. Zubin Mehta intenta poner de inmediato todo bajo su control, pero finalmente la Obertura suena más cansada que trágica. De todas formas logra ese sonido singular, inconfundible, cálido, por momentos impresionante (fortissimo), a continuación espléndido, aterciopelado, propio de la Wiener Philharmoniker.

A Zubin Mehta, quien se formó en Viena y debutó como director en 1958, se le vió algo pálido y demacrado, caminando algo vacilante y desganado al entrar y salir del gigantesco escenario; puede ser que esta gira relámpago de pocos días lo haya tenido a mal traer y necesitara estar medicamentado. Sobre el podio economiza los gestos para administrar mejor sus fuerzas y lograr, pese a todo, impulsar e inspirar decisivamente a los músicos.

Vídeo: Zubin Mehta y la Filarmónica de Viena

Fue en la capital austríaca donde Mehta aprendió como estudiante y asiduo asistente a conciertos cómo se deja tocar libremente a una orquesta de maestros. Esa virtud siguió prodigándola con todas las grandes sinfónicas del mundo y continúa haciéndolo de muy buen grado cuando está de nuevo al frente de la Wiener Philharmoniker, el colectivo que lo acogió en su corazón cuando era joven y ya una estrella ascendente en el firmamento musical. Bajo la batuta tranquila y segura de Zubin Mehta, los Filarmónicos de Viena tocan relajados, distendidos como lo hacen con muy pocos otros directores de orquesta.

En la Sinfonía concertante en si bemol mayor de Haydn, con menos músicos, el primer violinista Rainer Honeck encabeza un cuarteto de solistas (Robert Nagy, violonchelo; Martin Gabriel, oboe; y Sophie Dartigalongue, fagot) que logra una expresión juguetona en el Allegro, muy sensible, delicada, introvertida y reflexiva en el Andante, así como una mágica levitación en el Allegro con spirito.

El tempo del Concierto para orquesta, de Bartók es lento y dilatado. Regularidad, equilibrio y simetría no significan aquí uniformidad, igualdad y monotonía. Más bien el compositor húngaro logra un rellano para el ajetreado carácter, permantemente metamorfoseado de la pieza, escrita en 1943 en el exilio en Estados Unidos. Es este, si se quiere, el marco más idóneo para las magistrales intervenciones solísticas de todas las secciones. En el segundo movimiento (Giuoco delle coppie. Allegretto scherzando) coloca el coral de los metales por debajo de la percusión. Las maderas suenan muy sensibles y maravillosas.

En el Intermezzo interrotto, el éxtasis de la emoción desgarra la melodía Da geh ich zu Maxim, de la opereta La viuda alegre, de Franz Léhar, que fluye con cambios de compás y que tomara Dmitri Shostakóvich sarcásticamente en su Sinfonía número 7, Leningrado, no demasiado apreciada por Bartók. El tema, que suena muy humorístico, como una bufonada, es interrumpido por glissandos en los trombones y vientos.

Las cuerdas se vuelven a transformar en el monumental Finale. Presto. Vienen de la profundidad tenebrosa y misteriosa de la Introduzione. Andante not troppo – Allegro vivace del comienzo, que parece evocar la tristeza de Bartók por haber tenido que abandonar su patria; y pasan por la Elegia. Andante, non troppo, típica de la denominada música nocturna del compositor, con esa apasionada sección central, impregnada por el tema húngaro tomado del primer movimiento. Violines, violas, violonchelos y contrabajos siguen atravesando la densidad sonora del Intermezzo, a partir del cual Mehta lleva hábilmente a la orquesta a la transición con los alegres y coloridos ritmos de la danza, para culminar con toda la energía que Bartók quería entregar acentuadamente en esta pieza.

Los aplausos y ovaciones se prolongaron por varios minutos; parecían interminables. La única propina fue la contagiosa polca rápida Unter Donner und Blitz (Bajo trueno y relámpago), opus 324, compuesta en 1868 por Johann Strauß hijo (1825 – 1899), con fulgurantes arreglos especiales en la percusión y la línea de trombones, que normalmente los Filarmónicos brindan solo en sus tradicionales conciertos de Año Nuevo en Viena.

Ficha técnica

Baden-Baden, viernes 6 de octubre de 2017.
Festspielhaus Baden-Baden (Casa del Festival de Baden-Baden).
Concierto inaugural de la temporada 2017/2018.
Gira europea de la Orquesta Filarmónica de Viena con motivo del 175º aniversario de su fundación.
Johannes Brahms (1833 – 1897).
Obertura trágica en re menor, opus 81. Joseph Haydn (1732 – 1809).
Sinfonía concertante, en si bemol mayor, opus 84
. Béla Bartók (1881 – 1945),
Concierto para orquesta. Wiener Philharmoniker.
Director Zubin Mehta. 100% del aforo.

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