Pepe Romero, honra a Torroba, Sabicas y Rodrigo en Düsseldorf





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El guitarrista español Pepe Romero (Málaga, 8 de marzo de 1944) es una leyenda viviente para el público de Alemania. La sola mención de su nombre atrae a miles de espectadores a teatros y salas de concierto. Ni bien ingresa al escenario es recibido con un alud de aplausos. La gran sala de la Tonhalle de Düsseldorf está colmada hasta el último hueco en la tarde de este miércoles 5 de abril de 2017. Para una orquesta como la Sinfónica de Múnich (Münchner Symphoniker) la presencia de Pepe Romero como solista es un poderoso atractivo.

El programa titulado “Música del sur – y sobre el sur“ (“Musik aus dem Süden – und über den Süden“) es también un gran acierto y comienza con “L’Arlesienne“ número 1, de Georges Bizet; sigue con el “Concierto en Flamenco para guitarra y orquesta“ (1962) que dedicara Federico Moreno Torroba al gran guitarrista flamenco Agustín Castellón Campos, más conocido como “Sabicas“, quien desde entonces aparece merecidamente como coautor de la obra; continúa con el“Concierto de Aranjuez“ (1939) de Joaquín Rodrigo; y concluye con “L’Arlesienne“ número 2.

Toda la Música | Pepe Romero, honra a Torroba, Sabicas y Rodrigo en Düsseldorf
Toda la Música | Pepe Romero, honra a Torroba, Sabicas y Rodrigo en Düsseldorf

Toda la Música | Pepe Romero, honra a Torroba, Sabicas y Rodrigo en Düsseldorf

Con el “Fandango“, uno de los palos flamencos fundamentales, abre la Münchner Symphoniker el “Concierto en Flamenco“ con Pepe Romero. Las maderas y las cuerdas suenan maravillosamente bien y dan majestuoso paso a la guitarra (construida por el lutier Pepe Romero hijo). Andalucía entera con sus raíces árabes penetra emocionante en la sala. Se nota en la obra la mano ordenadora de Moreno Torroba y el genio espontáneo del legendario Sabicas, un maestro que supo aportar al flamenco una nueva concepción del toque y recursos técnicos de los que mamaron muchas figuras posteriores del género, entre ellos Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar: picar en los sextos, arpegiar en todas las cuerdas, dar alzapúas con el pulgar…

Enrico Delamboye (Wiesbaden, 1977, hijo de padres neerlandeses) dirige la orquesta con claridad; es exigente, pero sin coartar la libertad de desenvolvimiento de los músicos y más aún el placer, el verdadero goce en la ejecución. En la “Farruca“, uno de los palos más recientes, popularizado en la primera mitad del siglo XX, el instrumento suena recio y en las manos de Pepe Romero cunde una misteriosa precisión, una velocidad alucinante, una perfecta tonalidad y una absoluta comprensión del flamenco.

Tras una nueva afinación, y van tres, de la guitarra, llegan las “Alegrías de Cádiz“. La música invade con gran vitalidad el recinto. La sensibilidad se trasluce y penetra por los poros. El duende, el encanto inefable cobra cuerpo con la ductilidad musical y hechiza con su dulzura, los rasgueados son atronadores, los picados relampagueantes, los arpegios y trémolos cristalinos. La labor de las cuerdas y las maderas de la Sinfónica de Múnich es magistral .

Finalmente por “Bulerías“, Pepe Romero y la Münchner Symphoniker nos llevan a evocar las fiestas y la bulla en los tablaos de Jerez de la Frontera y su entorno. Aquí estallan los sorprendentes efectos de los acordes y ligados. Hay una entrega total y muy íntima del solista y de la orquesta. La música invita de por si al público a las palmas y al jaleo: “¡arza!!! Pero éste, para nada frío ni distante, es extremadamente respetuoso, no interrumpe en ningún momento la ejecución y aguarda impaciente hasta el final para estallar en ovaciones. “¡Ole!!!“

En el “Concierto de Aranjuez“ que Pepe Romero debe haber interpretado miles de veces ya, el público siente aún más profundamente la vena hispana y hasta se animaría a tararear su melodía. Las imágenes del paisaje de España entera relumbran ante los ojos de los espectadores. Hay acordes sonoros, melancólicos, impetuosos que finalmente destilan serena alegría natural. Las secciones de violines y violonchelos, así como los vientos y las maderas acunan, mecen a Pepe Romero con mucho equilibrio. Merecidas ovaciones dan justa culminación a su parte que él agradece con una entrañable propina: “Fantasía cubana“ (con muchos elementos de ida y vuelta de la música guajira de la isla caribeña y del flamenco), para recordar la genial figura de su padre, Celedonio Romero (Cienfuegos, Cuba, 1913 – San Diego, California, Estados Unidos, 1996), fundador del cuarteto “Los Romeros“ (1960) que integraron al principio sus hijos (Celin, Pepe y Ángel) y ahora (Celín y su hijo Celino, así como Pepe y Lito, hijo de Ángel).

Las dos populares suites de “L’Arlesienne“ de Georges Bizet enmarcan el júbilo y brío que dominan esta velada meridional. En la número 1, el “I. Prélude: Allegro, Tempo di marcia“ suena con peculiar vigor y vivacidad con la Sinfónica de Múnich (excelentes las cuerdas, las maderas, los vientos y especialmente las trompas); el “II. Menuett: Allegro giocoso“, como el despertar de un amanecer; el “III. Adagietto“ muy suave y extremadamente delicado; y el “IV. Carillon: Allegretto moderado“ propicia un refinado y subyugante diálogo entre cuerdas y maderas, La partitura alcanza aquí una preciosa culminación dramática.

Bizet escribió esta música incidental para la obra homónima de Alphonse Daudet (1840 – 1897) estrenada sin éxito en octubre de 1872 en el Théâtre du Vaudeville (hoy Gaumont Opéra) de París. Pero el compositor la arregló poco después con los cuatro movimientos que se tocan hoy habitualmente y esta versión fue tocada por primera vez un mes más tarde por la histórica Orchestre Pasdeloup de la capital francesa. De ahí en adelante la pieza no pasó al olvido y floreció hasta nuestros días.

“L’Arlésienne“ número 2, arreglada y publicada en 1879 por Ernest Guiraud (1837 – 1892), cuatro años después de la muerte de Bizet, emplea los temas originales y la orquestación básica del compositor. Delamboye imprime gran fuerza y vitalidad al primer movimiento “I. Pastorale: Andante sostenuto assai – Andantino“; gran patetismo al “II. Intermezzo: Andante moderato“; júbilo al “III. Menuett: Andantino quasi allegretto“ (preciosas la sección de flautas y el arpa, como sacadas de una pequeña caja de música); y finalmente echa más leña al fuego con el baile provenzal del cuarto movimiento “IV. Farandole: Allegro deciso – Allegro vivo e deciso“. El público, alborotado, ya no sabía cómo mantenerse quieto en sus butacas y premió con fuertes aplausos y exclamaciones de aprobación el concierto. Para calmar un poco esa euforia Delamboye y los Sinfónicos de Múnich tuvieron que repetir este arrebatador final como propina.

Düsseldorf, miércoles 5 de abril de 2017. Gran sala de la Tonhalle. Pepe Romero. Münchner Symphoniker. Georges Bizet (1838 – 1875). Suite “L’Arlésienne“ números 1 y 2. Federico Moreno Torroba (1891 – 1982)/Agustín Castellón Campos, conocido como Sabicas (1912 – 1990), “Concierto en Flamenco para guitarra y orquesta“. Joaquín Rodrigo (1901 – 1999), “Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta“. Director invitado Enrico Delamboye. Organizador: Heinersdorff Konzerte, Klassik für Düsseldorf. 100% del aforo.

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