La fiera de Venezia de Antonio Salieri en 2 CD’s





Venecia para turismo cultural

Al enterarse de que la ópera buffa de Antonio Salieri, La fiera di Venezia, se iba a realizar en el Carnaval de Múnich de 1786, Leopold Mozart dio rienda suelta a su ira contra lo que llamó «una pieza infantil de imbecilidad italiana». El trabajo, le dijo a su hija Nannerl en St. Gilgen en una carta fechada el 28 de noviembre de 1785, estaba «lleno de las ideas más trilladas y comunes, una pieza pasada de moda, y notablemente carente de toda comprensión de la armonía». Pero es casi seguro que nadie compartía esta opinión con Leopold, que ya era un viejo gruñón.

La fiera di Venezia se interpretó por primera vez en Viena el 29 de enero de 1772 y pronto se convirtió en una de las comedias musicales más exitosas de su época, con actuaciones en sitios tan lejanos como Colonia y Copenhague, Varsovia y Moscú y muchas otras ciudades a lo largo y ancho de Europa. No fue hasta la década de 1820 que desapareció de las programaciones de los teatros de ópera. A Wolfgang Amadé Mozart, de diecisiete años, le gustó tanto el trabajo que en el otoño de 1773 escribió un conjunto de variaciones de teclado del dúo «Mio caro Adone» del segundo acto.

Solo los observadores más superficiales podrían descartar a La fiera di Venezia como una «pieza infantil de imbecilidad italiana». Es cierto que su trama es fácil de resumir y no es especialmente original: cuenta la historia de confusiones entre tres parejas que acaban con su compañero ideal solo después de muchas complicaciones que incluyen intriga y tácticas secretas. Las parejas son el duque Ostrogoto y Marchese Calloandra; la ambiciosa Falsirena (cuyo nombre puede traducirse como “Falsa Sirena”) y su admirador Belfusto (“Tiarrón Bueno”); y el propietario Rasojo (“Navaja”) y la empresaria Cristallina (“Pequeño Cristal”). Pero lo que hace que esta ópera sea interesante y especial es el trasfondo en el que se desarrolla esta historia rimbombante: el escenario es Venecia, tan pintoresca como lo es en las historias de detectives de Donna Leon sobre el comisario Guido Brunetti.

Toda la Música | La fiera de Venezia de Antonio Salieri en 2 CDs

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Un mercado con puestos, una vista del Puente de Rialto, un parque en la Giudecca con una vista panorámica de la Plaza de San Marcos al fondo, que incluye un barco en el Canal de la Giudecca y un salón de baile lleno de figuras enmascaradas: el libretista Giovanni Gastone Boccherini —hermano del compositor Luigi Boccherini— dio gran importancia a las descripciones detalladas de los escenarios, aprovechando todos los clichés sobre Venecia que ya estaban circulando en el siglo XVIII. No es de extrañar, entonces, que La fiera di Venezia se realizara a menudo en Italia, aunque nunca en la propia Venecia.

Pero los escenarios eran, sobre todo, un telón de fondo para encantadoras escenas de todo tipo, y que incluían una cantidad nada despreciable de crítica social. La Misa del Día de la Ascensión (“Festa della Sensa”), día del espectacular matrimonio del dux con el mar, se había celebrado anualmente desde la Edad Media y era uno de los días festivos más importantes de la historia de la República de Venecia. Los puestos de mercado llenos de gente en todas las plazas de la ciudad confirman la riqueza y el cosmopolitismo de La Serenissima.

Venecia reunía a hombres y mujeres de todo el mundo, donde hacían negocios, vendían sus productos y sus cuerpos y trataban de hacer fortuna. La tradición de usar máscaras no se limitaba a la temporada de Carnaval en Venecia, sino que se mantenía durante todo el año y permitía a los aristócratas de toda Europa escapar de las limitaciones de la justicia y provocar disturbios al adoptar literalmente la máscara del anonimato.

Muchas mujeres jóvenes de las clases más bajas de la ciudad soñaban con conocer a alguno de los hombres acomodados que asistían a la Festa della Sensa, que buscaban placeres de un tipo muy especial. La fiera di Venezia aborda estas cuestiones en una serie de episodios muy entretenidos. Cabe destacar, en particular, la forma en que la astuta Falsirena intenta arrastrar al duque de Ostrogoto al altar, sin dudar en usar engaños o disfraces, incluida la vestimenta de cantante italiana, comerciante francesa y baronesa alemana, mientras Salieri no perdía la oportunidad de caricaturizar la música de estos países en su partitura. Y cuando las parejas cambian de lugar en en baile de disfraces y el duque intenta arrancarle la ropa a su prometida, Marchesa Calloandra, creyendo erróneamente que ella es su amante Falsirena, tales escenas no solo habrán entretenido a su público, sino que también se habrán generado sentimientos de malicia en un público atrapado en las costumbres y limitaciones sociales de la época.

Con su estreno en Viena en 1772, La fiera di Venezia abría un nuevo camino para piezas tan rebeldes como Le nozze di Figaro de Mozart, que se escuchó por primera vez en el mismo teatro en 1786. Pero a diferencia de Mozart, Salieri estaba poco interesado en una crítica subversiva de la sociedad. Su música enfatizó el aspecto de entretenimiento de la pieza, ilustrando las situaciones cómicas que surgen de la trama y el disfrute de hermosas melodías sin sobrecargar a la audiencia con complejidades inoportunas en términos de técnica de composición.

Como solía suceder, el primer gobernante en mostrar el nuevo y exitoso trabajo fuera de Viena fue Karl Theodor de Mannheim, donde la pieza se presentó el 22 de noviembre de 1772, menos de diez meses después de su estreno mundial en la capital austriaca. Ignaz Holzbauer, el Kapellmeinster o maestro de capilla en el Teatro de la Corte de Mannheim, mantuvo excelentes contactos con Viena e introdujo varias óperas exitosas en una ciudad ubicada entre el Rin y el Neckar.

La copia de la partitura que se usó en las actuaciones de Mannheim contiene numerosas notas hechas por Holzbauer, que van desde correcciones a la partitura de Salieri a un bajo cifrado en el continuo y de la dinámica a la asignación de roles en los conjuntos. Que Holzbauer tenía un gran interés en la partitura y que supervisó los ensayos y las interpretaciones queda demostrado porque las páginas tienen las esquinas dobladas por el uso.

Las presentaciones de Mannheim contaron con los mejores cantantes de la época: a la cabeza estaba Franziska Danzi, de dieciséis años, que había hecho su debut profesional poco antes, en Schwetzingen en mayo de 1772, y que ahora asumía el papel extraordinariamente complejo de Marchesa Calloandra. Más tarde se casó con el oboista de Mannheim, Ludwig August Lebrun, con quien recorrió toda Europa ofreciendo conciertos en una especie de una procesión triunfal, deslumbrando al mundo musical con una combinación perfecta de voz y oboe. De hecho, es posible que, como miembros del grupo de jóvenes músicos que crecieron en el ámbito de la Orquesta de la Corte de Mannheim, trabajaran juntos por primera vez en La fiera di Venezia, en la cual destaca el aria «Vi sono sposa e amante», un aria de coloratura excepcionalmente exigente en la que la soprano compite con una flauta concertante y un oboe concertante.

Es casi imposible mencionar el nombre de Salieri hoy en día sin pensar simultáneamente en Mozart. Según un rumor que ya circulaba en la época de Salieri, el compositor italiano envenenó a Mozart. De hecho, se dice que el mismo Salieri lo insinuó en un momento en que, hacia el final de su larga vida, sufría ataques de enfermedad mental que lo dejaban confundido.

En 1830, cinco años después de la muerte de Salieri, Alexander Pushkin dio forma literaria a este rumor en su drama Mozart y Salieri y aseguró que la calumnia, tan absurda como falsa, es ahora imposible de pasar por alto. El rumor volvió con fuerza en 1979 con la obra Amadeus de Peter Shaffer, mientras que la película de 1984 de Miloš Forman le dio credibilidad universal, ya que no la trata como una parábola en forma de una obra imaginaria sino como una narrativa histórica realista.

Salieri no habría tenido ninguna razón para liquidar a Mozart, sea en la forma que sea. Después de que este último se trasladara a Viena en 1781, pudo forjarse un nombre como virtuoso del teclado, pero como compositor de ópera luchaba por encontrar a su público, mientras que Salieri era el favorito indiscutible del público vienés de ópera. Había nacido en una familia acomodada y amante de la música en Legnano cerca de Verona en 1750 y se trasladó a Venecia tras la muerte de sus padres, siendo él todavía muy joven.

Allí, el talentoso joven músico llamó la atención de Florian Leopold Gassmann, que había sido compositor de cámara de la corte de José II desde 1764. Gassmann se llevó al muchacho con él de vuelta a Viena en 1766, donde se convirtió en su discípulo. No pasó mucho tiempo antes de que Salieri conquistara al público vienés con una serie de óperas, en su mayoría, cómicas. Interpretada por primera vez a finales de enero de 1772, La fiera di Venezia ya era su séptima ópera. Tras la muerte de Gassmann en 1774, José II confirió a Salieri el título de su mentor como Compositor de Cámara y la Corte. Poco después fue nombrado director de música de la ópera italiana de Viena.

La carrera posterior de Salieri estuvo marcada por los altibajos de la ópera italiana en Viena. En 1776, cuando el emperador le dio la espalda a la ópera y abrazó el drama hablado, Salieri se fue a Italia y escribió una serie de óperas italianas para Venecia, Roma y Milán. Y cuando José II defendió la causa de la ópera en la lengua alemana, Salieri regresó a Viena y escribió una comedia musical en alemán. Con una carta de recomendación del emperador a su hermana, María Antonieta, Salieri más tarde viajó a París para escribir óperas francesas para esa ciudad.

En 1788 José II finalmente lo nombró Kapellmeister de la Corte, la posición más alta que cualquier músico podría ocupar en Viena. Entonces, ¿por qué iba Salieri a preocuparse por Mozart? Además de su trabajo como compositor, Salieri también trabajó como profesor de canto, formando a sopranos de coloratura tan famosas como Caterina Cavalieri, que en 1782 creó el papel de Konstanze en Die Entführung aus dem Serail de Mozart.

La lista de sus estudiantes de composición incluye a los mejores compositores vieneses y europeos de 1800: entre los innumerables nombres, basta mencionar a Ludwig van Beethoven, Franz Schubert, Franz Liszt, Giacomo Meyerbeer y Franz Xaver Mozart, el menor de los hijos de Mozart, que nació en 1791, año en que murió su padre.

Salieri se mantuvo activo como compositor y como maestro hasta los setenta años. Solo después de 1822 hubo signos crecientes de deterioro físico y demencia. En el momento de su muerte en mayo de 1825, no había escrito una ópera durante más de veinte años, sino que había dedicado la mayor parte de sus energías a la música sacra. Al igual que Mozart, dejó un Réquiem inacabado. En su funeral, se interpretó uno que había completado en 1804.

Si el siglo XIX no hubiera culpado a Salieri como el posible asesino de Mozart, el interés en su música probablemente habría sido menos parcial. Así pues, no fue hasta finales del siglo XX que las óperas de Salieri fueron redescubiertas, provocando una gran sorpresa por el hecho de que su música fuera mucho más interesante de lo que la tradición nos hubiera hecho creer.

Hasta ahora, La fiera di Venezia no había sido parte de este renacimiento. Aunque Monty Python utilizó fragmentos de la obertura de la obra como música de fondo para su sketch The Golden Age of Ballooning en 1974, no motivó un interés más profundo en el resto de la ópera. Nuestra nueva edición devuelve la ópera al escenario 246 años después de sus primeras representaciones.

Acto I

Durante la feria anual de la Ascensión en Venecia, se reúnen personas de todos los orígenes e intereses sociales. El rico duque Ostrogoto busca aventuras eróticas; el posadero Rasojo ha puesto los ojos en la mujer del mercado Cristallina; Falsirena, igualmente hermosa e ingeniosa, que ama a su Belfusto pero quiere ‘pescar’ al duque para su beneficio económico y social; el padre de Falsirena, Grifagno, un anciano tan básico como codicioso; y finalmente la noble prometida de Ostrogoto, Calloandra, que ha seguido a su novio sin que él lo supiera. Ahora Ostrogoto tiene un problema: no quiere que Falsirena y Calloandra se conozcan ni sepan una de la otra.

Falsirena se hace con la situación y la aprovecha en su beneficio propio. Primero, pretende ser una cantante que busca un contrato, lo que solo la acerca a Calloandra. Esta última la invita a cantar un dúo al estilo de la ópera seria, y se queda muy impresionada con la actuación de la joven. Falsirena también es una excelente cantante Buffa. Finalmente, organiza una lotería en su favor y el desenlace del primer acto toma un rumbo turbulento. Al final, su padre obtiene el premio gordo.

Acto 2

Al comienzo del Acto II, Falsirena reflexiona sobre cómo podría alejar a Calloandra del duque otra vez, para disgusto de su amado Belfusto. Vestida como una comerciante francesa, invade la habitación de Calloandra, donde Ostrogoto está tratando de volver a concentrarse en sus deberes como duque y novio, y trata de obligar a Calloandra a comprar. Para deshacerse de ella, Ostrogoto le da mucho dinero; en secreto, la comerciante muestra al duque quién es en realidad, confundiéndolo nuevamente.

Tan pronto se va, Belfusto entra en la habitación en busca de su amada y explica a los desconcertados invitados aristocráticos de qué se trata la feria de la Ascensión: Se vendían recuerdos de Venecia y productos de todo el mundo; pero sobre todo vasos de color de rosa para caballeros ricos, y hay jóvenes venecianas que los engañaban haciéndoles creer que los amaban para sacarles dinero. Rasojo rápidamente anuncia a una baronesa alemana como nueva invitada.

Por supuesto, no es nadie más que Falsirena, vestida como la supuesta baronesa, que amenaza en secreto a Ostrogoto con un cuchillo y lo obliga a prometer que se unirá a ella en un baile de máscaras por la noche y se casará con ella al día siguiente. Pero Cristallina le explica a Calloandra quién es realmente Falsirena, y conspira contra ella, metiendo a Calloandra en el mismo traje con el que Falsirena fue al baile de máscaras con Ostrogoto. Vestida como Falsirena, Calloandra termina en los brazos de Ostrogoto y expone su infidelidad. En la confusión general, Ostrogoto pierde la conciencia y debe ser reanimado con agua perfumada, mientras que Falsirena y Calloandra se lanzan insultos entre sí.

Acto 3

En su hotel, Rasojo le cuenta al duque lo sucedido. Calloandra ya no quiere verlo y quiere irse a casa. Falsirena se ha ido con Belfusto, planeando más problemas. Ostrogoto se reconcilia con la inicialmente enfurecida y luego encantada Calloandra y decide castigar a todos estos estafadores venecianos. Ha arrestado a Belfusto y Grifagno y busca a la desaparecida Falsirena. Pero Falsirena aparece cuando descubre la situación de su amante y su padre, y logra apaciguar a Ostrogoto. El Acto III termina con una triple boda: Ostrogoto y Calloandra celebran su matrimonio en un jardín con vistas de la Plaza de San Marcos, Falsiera y Belfusto se unen a ellos, y Rasojo y Cristallina también se casan.

Profesora Doctora Silke Leopold
Übersetzung: Marietheres Eicker

Contenido

CD 1

Acto 1

1. Sinfonia – 3:03
2. Scena 1, Coro. Ensemble, Mercanti: Chi compra? Chi spende? – 3:03
3. Recitativo Grifagno, Mercanti: Ehi, straccaiolo, portatemi quell’abito. – 1:24
4. Aria Grifagno: Horagion. Lo sò ancor’io. – 2:55
5. Scena 2, Recitativo Ostrogoto, Falsirena, Cristallina, Belfusto: Lasciate andar colui. – 1:00
6. Aria Cristallina: Senz’ altre chiacchiere. – 2:24
7. Scena 3, Recitativo. Aria Rasoio: Siora maschera, ascolti una parola. – 2:33
8. Scena 4, Recitativo Ostrogoto, Falsirena, Belfusto: Da Vicenza son giunta. – 1:30
9. Aria Ostrogoto: Il pargoleto amabile. – 4:53
10. Scena 5, Recitativo Falsirena, Belfusto: A questo stravagante. – 0:54
11. Aria Falsirena: Fai torto orribile. – 2:57
12. Scena 6, Recitativo Belfusto: Chi può di lei fidarsi?. – 1:03
13. Aria Belfusto: Oh donne, donne, a dirvela. – 3:10
14. Scena 7, Aria Calloandra: Col zeffiro, e col rio piango. – 4:22
15. Scena 8/9, Recitativo Calloandra, Ostrogoto, Cristallina, Falsirena: E il mio sposo Ostrogoto. – 2:50
16. Duetto Falsirena, Calloandra: Aci, ben mio, tu sai quanto. – 4:50
17. Recitativo Ostrogoto, Calloandra, Falsirena: Brava, brava! Anzi brave! – 0:30
18. Recitativo accompagnato Falsirena: Il cavaliere mio non guinse ancora! – 3:14
19. Aria Falsirena: Rabbia, bile, affanno, e stizza. – 2:04
20. Scena 10-12, Recitativo Ensemble: Gli è piaciuta la scena? – 1:49
21. Finale. Ensemble, Coro: Venti numeri alla dama. – 7:06

Acto 2

22. Scena 1, Ensemble: Chi và di quà. – 1:22
23. Scena 2, Recitativo Falsirena, Cristallina, Grifagno, Belfusto, Rasojo: Ho risoluto. Vuó mascherarmi. – 0:58
24. Aria Cristallina: Non contento di seccarmi. – 2:19
25. Scena 3, Recitativo Belfusto, Rasojo, Grifagno: Senti… – 0:17
26. Terzetto Rasoio, Grifagno, Belfusto: Oh se mi scappa. – 1:05
27. Scena 4, Aria Ostrogoto: Mi lasciò; ma senza pace. – 2:34
28. Scena 5, Recitativo Falsirena, Calloandra, Ostrogoto: Bon jour, madame. – 2:25
29. Cavatina Falsirena: L’amour est un Dieux cauteleux. – 2:00
30. Scena 6, Recitativo Belfusto, Calloandra, Ostrogoto: Dov’è l’infida?. – 0:59
31. Aria Belfusto: In primis: quà si spacciano. – 3:16

CD 2

1. Scena 7, Recitativo Rasoio, Ostrogoto, Calloandra: È quì giunta, signori, una Tedesca. – 2:08
2. Duetto Calloandra e Rasoio: La Baronessa, che quì s’appressa. – 1:32
3. Scena 8 Recitativo Calloandra, Ostrogoto, Falsirena: Che pretende colui?. – 3:28
4. Terzetto Falsirena, Calloandra, Ostrogoto: So wie bey den deutschen Tänzen. – 1:57
5. Scena 9, Recitativo Cristallina, Grifagno: Signor Grifagno. Che c’è?. – 0:55
6. Aria Grifagno: Sette, e un’otto Scena 10, Recitativo Cristallina, Calloandra: Oh bella in verità!. – 3:39
7. Aria Calloandra: Troppo l’offesa è grande. – 2:15
8. Scena 11, Recitativo Falsirena, Ostrogoto, Belfusto: E si viene al festin così patetico? – 1:03
9. Aria Ostrogoto: Se ridendo mi guardi, o mie viscere. – 3:22
10. Scena 12, Recitativo Belfusto, Falsirena: Fermati, non seguirlo. – 1:02
11. Aria Falsirena: Quando invan ti lusingai? – 4:09
12. Recitativo Belfusto: Proviam se dice il vero. – 0:54
13. Scena 13, Finale. Coro, Ensemble: Allegre, allegre. – 11:21

Acto 3

14. Scena 1/2, Recitativo Ostrogoto, Rasoio, Cristallina: Io non posso pensar, che a Falsirena. – 2:36
15. Aria Cristallina: Dal gran contento. – 1:40
16. Scena 3/4, Recitativo Ostrogoto, Rasoio: Che indegna! – 1:25
17. Duettino Belfusto, Grifagno: Dopo il ben ne viene male. – 1:03
18. Recitativo Ostrogoto, Grifagno, Belfusto: Venite avanti. Ahi! – 1:37
19. Scena 5, Recitativo Ostrogoto, Calloandra: Perdonate, o marchesa. – 1:14
20. Aria Calloandra: Vi sono sposa e amante. – 6:56
21. Scena 6, Recitativo Ostrogoto, Cristallina: Gran buona dama! Scena 7, Duetto Falsirena, Ostrogoto: Eccola… Sù… Coraggio. – 7:56
22. Scena 8, Recitativo Cristallina, Rasoio, Grifagno, Belfusto, Falsirena: Una gondola vien. – 1:04
23. Scena ultima, Marcia [nur Musik]. – 1:08
24. Recitativo Calloandra, Falsirena, Ostrogoto: Siete qui? – 0:29
25. Finale. Coro, Ensemble: Via, viva il duca sposo. – 3:04

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